Que falso eres, que poca palabra tienes.
Recuerdo que me prometiste darme lo mío,
¿Donde estás?
¿Acaso te ha devorado la tierra?
No uses tretas para escaquearte, tarde o temprano daré contigo.
¡Quiero lo mío!, me lo prometiste, y una promesa se cumple, sino no hagas y no digas lo que no puedes.
Me dijiste en esta semana lo tendrás,
¡Quiero lo mío!
Aún es pronto y la semana no ha hecho más que comenzar:
¡Quiero lo mío!
Yo cumplo lo que prometo,
yo cumplo con lo pactado,
yo cumplo, te cumplo, siempre.
Aún no sé por que me entretengo contigo,
aún no sé por que sigo tu juego,
aún no sé porqué.
Unas dudas rabiosas recorren el poco sentido común que me queda.
Y caigo y caigo y tiro por que me toca, como en el juego de la oca, solo que los dados los manejas tú para que caiga.
Sabes que te digo...ojalá te tuviera delante de mis narices, me encantaría poder mirarte a los ojos y escupirte en la cara.
Poder regurgitar esto que siento.
¡Ah! por si no te habia quedao claro.
¡Quiero lo mío!.
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