Se ha hecho la oscuridad.
A tientas voy por el piso, palpando en el cajón alguna vela que me alumbre,
La cojo y la pongo en la palmatoria, ya está encendida.
Hasta la mesa voy derecha, tomo asiento,
Extiendo los brazos hacia delante y un fuerte crujído me llegan de ellos.
Todo preparado para un nuevo relato, una nueva historia, otra fantasía.
Mis musas por mi cabeza revolotean, distrayendo mi concentración,
Centrémonos y continuemos.
Por más que intento escribir, no me sale más que unas pocas palabras;
Mis musas siguen jugando conmigo, me hacen burla y una sonrisa sale de mi cara;
¿Será posible que no me pueda centrar?
Las aparto de mi cabeza y las echo a un lado, riéndose están, provocándome, tentándome con su magia hipnótica.
Atraparme quisiera en su red de filo plateado, más yo las esquivo para no caer, en sus perversiones, en su verborrea maliciosa.
Tras varios minutos de insolente molestia; me dispongo a proseguir.
He empezado a creer que la obsesión que por ti siento, es un cuchillo sanguinario deseoso de cortar todo aquello que al paso va, desgarrando corazón carne y piel, en un único sablazo, que lo empuña quien lo carga; en este caso mi mano.
El pestilente olor de mis neuronas hace que por mi boca vomite todos tus recuerdos; La gota que se escapa de mi ojo y rueda por mi cara, fruncirá este amor desde el silencio.
Por un instante confundo tus colmillos con metales, produciéndome unas sacudidas en todo el cuerpo, cada gota que emana de mi cuello son llantos son lamentos, toco con las manos las heridas y las observo, llegando a la conclusión de que no siento ningún tipo de remordimiento.
Mi cabeza está en un continuo ir y venir de ideas, tratando de evadir realidades, afrontando destinos incoherentes, llenos de maldad, luchando día a día por salir del sucio lodo que hasta la garganta me tiene presa.
Intentando romper cadenas que tienen mi vida enfrentada con la tuya, llenándola de motivos poco suficientes, un renacer diferente es lo que me pondría sin ataduras a tu lado.
Noto en mi respiración una mezcolanza de contaminantes que adormecen mi cuerpo, entre somníferos y calmantes, empiezo a flaquear, hasta que mi vida no esté completamente acabada no descansaré, me queda muchas batallas que lidiar, muchas guerras que ganar, y aún mucho más que padecer, cuando mi alma esté rota y deshilachada entonces me daré por vencida.
Cierro fuertemente los ojos y los vuelvo a abrir se nota el cansancio al escribir, mi pulso se torna nervioso, aún no es hora de dormir, ya dormiré cuando muera, y será el sueño más dulce que tenga, ya que cuando deje este mundo vendrá a mi toda la felicidad.
Una felicidad que en vida nunca encontraré; mi corazón se duele porque no está satisfecho, lo acallo a golpe de relato, de poesías, de personajes que llenan momentáneamente mi insulsa vida, haciendo que por un momento se sienta feliz y sueñe, otra vía de escape más para continuar este duro camino.
He soñado con la muerte, viéndola con mil rostros diferentes, con distinta apariencia, le he gritado encarecidamente que me llevara con ella , y siempre he obtenido la misma respuesta ¡todavía no!, y yo me pregunto... ¿que me queda por hacer aquí?.
Si pasara a relatar y a enumerar una a una todas mis penas no tendría papel suficiente para tanto sufrir
Ya es tarde y la madrugada se ha echado encima, mi cuerpo lacio necesita reposo , y mi cabeza un respiro,miro a mi derecha y mis musas están aletargadas en un sueño profundo, ya mañana inventaré otra forma y le daré otra vuelta de tuerca a mis pensamientos, para que sigan taladrandome la cabeza, masoquista soy, en el fondo le gusta padecer, es hora de cerrar otro capitulo más de mi vida. ¡Buenas noches!.
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