domingo, 1 de agosto de 2010

BRUMA


Noche de bruma espesa, cielo encapotado.

En mi humilde choza a la luz de una gastada vela,
escribo mis pensamientos.

Escucho el aletear de los cuervos en la ventana,
ha llegado el momento de que vengan a por mi.

Mis gritos de terror me acostumbraron
a la vision de mi amado
estando muerto.

Me despierto de repente de mi sueño imposible,
la creencia cruel que yacía en mi corazón,
y me abrazaba fuertemente a aquel angel de la noche con sus alas rotas.

Rotas sus ilusiones,
rotas sus esperanzas,
rotos sus deseos,
rota su espera.

Mi ilusión, mi deseo de creer que por fin te vería,
se hizo trizas.

Mi culpa mi maldita culpa al no poder alzar la cabeza,
y poder volver a estar junto a ti.

Mis pensamientos mas oscuros,
mis actos mas cobardes,
mi corazon sucio.

Mientras una capa funebre envuelve todos mis deseos,
paso junto al cementerio de mis sueños,
donde muerta estan todas mis alegrías.

Dentro de mí arde la llama de mi fracaso,
que se convierta en negra ceniza,
que vuele tan lejos... como lejos estas de mí,
y me libere del nefasto dolor que me causa estar lejos de ti.

Tomo tu energía para curar esta melancolia,
bebo de las lágrimas que derramo a diario por ti,
haciendome cada vez mas fragil.

Quisiera ser cristal y partirme en mil trozos para no volver a sentir,
para no padecer,
para no seguir sufriendo.

Dulce angel de la muerte que me quitastes la vida cuando te fuistes,
y ahora perdida estoy, en una soledad inmensa que me tiene sin rumbo.

Aun en mi destierro pienso en ti,
aun en mi lecho solitario todos mis pensamientos van dedicados a ti.

Voy mordiendo mis silencios,
mientras voy recortando mi locura.

La intensidad de esos besos que devoran soledades,
esos besos que trajistes con tu llegada.

Escucho el tintineo de campanas
congregando a los guardianes del crepúsculo
testigos de esta encrucijada.

Donde mi alma destrozada es lo único que puedo entregarte.

¿Sabes el porque de mis desdichas?

Tal vez sepas tu la respuesta.

Mil veces te he dicho que iría contigo hasta el final,
otras cien que te amo.

Que ironía la sangre que brota de mis venas,
ya que me iré al fin sola.

Siento tus frias miradas,
tu indiferencia dañina,
como arañan mi piel,
como arranca mi razon y hace que me culpe,
como en esta noche una vez mas te he vuelto a perder.

Mis quebrantos todos ellos inútiles,
algun día rodarán cabezas y entre una de ellas la mia:
no sirvo ni para mantener una promesa.



Excusas... malditas excusas de un alma cobarde que se achanta ante su felicidad,
sé que tu lo eres.

Se que tu me devolverías una ilusión que no tengo, y soy la primera que te niega,
soy la primera que te pone barreras.

Soy la que te dice no,
algun día abriré los ojos y sera tarde,
te habras ido para siempre,
y entonces sera cuando tire mi alma
en cualquier rincón vacío,
como un trasto viejo que nadie quiere.

Quisiera perderme en jardines repletos
de olvido y niebla.

Donde esta turbada poetisa
descargue sus versos,
y apague esta luz
con el majestuoso brillo de la noche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario