Verde y luminoso paraje,
pies desnudos sintiéndo la humedad de la tierra,
aire violento golpea mi rostro,
refrescando mi sudor.
Olor a flores frescas, penetrando su aroma por mi nariz, olor a fruta
madura.
Mezclar la vida en un continuo frenesí,
en un vaivén de arrullados brazos.
Ahora mi respiración es agitada y excitada.
Pienso en tí con cariño, y sonrío,
te anhelo y te extraño,
mucha falta me haces,
te busco con mis brazos,
con mis ojos,
con mi alma.
Mi vista aunque turbia y descentrada,
a veces algo cansada,
vislunbra tu halo de luz,
lleno de un inmenso amor.
Palabras con un toque de picardía inocente,
noche de felicidad desbordada,
siempre dándome ese consejo, justo a tiempo,
enseñándome a ver la vida bajo otro prisma.
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