Asomada a la ventana veo todo lo que me ofrece el exterior, un paisaje de flores de colores ilumina mi vista, excitando mis sentidos, dejo que mis pensamientos se vayan de paseo a campo abierto.
Me vine aquí para meditar y relajar mi mente de todo lo que me preocupa, todo lo cotidiano que rodea la vida de cualquier ser humano.
Escucho unas voces al otro lado de la puerta, pego el oído para saber que están hablando y un lenguaje extraño sale de sus bocas, solo sé que son dos individuos, no puede ver lo que hay detrás de la puerta. Me sobresalto, no hay ninguna casa cerca, ni pueblo alguno en kilómetros.
Seré prudente en mis actos y no intentaré hacer nada, para que no se den cuenta de que estoy aquí escondida.
Me voy sigilosa para la ventana, el nerviosismo por saber quienes eran me podía, con toda la mala suerte de que una de las tablas de madera chirrió… aquellos personajes aún sin identificar, se quedaron callados al escuchar ruido dentro de la casa, llegué hasta la ventana y pude ver unas capas blancas de un color brillante, los tipos se veían altos y de complexión fuerte. Me tenían intrigada y me preguntaba el porqué se habían venido a hablar hasta la puerta de mi casa, cuando había todo un paraje extenso para estar donde quisieran.
Me envalentoné cogiendo aire y abrí la puerta ya no podía aguantarlo más, necesitaba saber que hacían allí y por que hablaban de esa manera tan extraña. Miré hacia el frente y aquellos tipos dirigieron sus miradas hacia mí, yo les dije – ¡hola buenas tardes! ¿Desean algo?. Uno de ellos dio un paso hacia delante y se descubrió, se quitó la gigantesca capa blanca impoluta que cubría su cuerpo y su rostro; si impresionaba con la capa mas impresión daba cuando se la quitó, el corazón me iba a mil, me dirigió solo unas palabras… “caminamos a tu lado” “conocemos tus deseos” “esperábamos ansiosos tu llegada” , mi perplejidad era grandiosa, no me lo podía creer, pensaba que se trataba de algún tipo de broma, esto no podía ser real; se volvió y me dijo… Sabemos que esto es difícil de comprender, que no todo el mundo es capaz de asimilar lo que somos, que la gente enloquece cuando le decimos lo que hemos venido hacer aquí.
Yo le pregunté con voz temblorosa y un poco nerviosa, ¿que sois? ¿Que hacéis aquí?, el otro tipejo que se mantenía al margen y estaba callado contestó… “somos ángeles” , venimos a purificar tu alma.
Les respondí- bueno si, todo eso está muy bien pero… ¿por qué yo? , ¿Qué hacéis aquí?, si yo solo quería pasar unos días tranquila y poder descansar, la primera sombra ó el primer fantasma o lo que fuera aquello respondió:
Mira estamos aquí para protegerte, para cuidar de ti, para que no te pase nada malo Queremos que tu alma sea pura, limpia y sin maldad.
En vuestras manos encomiendo mi alma, mi cuerpo y todo lo que soy.
Deseo que me convirtáis en una persona mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario