jueves, 29 de julio de 2010

SUEÑO


(Toda mi vida siendo una persona materialista, superficial,orgullosa y basta un simple hecho para que todo eso se esfume. No todo dura para siempre.)

Tenía un grupo de amigos bastante bueno, pero ninguno de ellos tenía pasta, ninguno gozaba de dinero, carecían de lujos y méritos reconocidos, pero bueno... eran mis amigos y los tenía que aguantar.

En cuanto a novios y demas relaciones personales, no había ninguno que me gustara,nadie encajaba con el perfil de hombre que yo estaba buscando. Todos eran feos o tenían algún defecto: canijos, gordos, bajitos, calvos,pelo largo, granos etc...Yo buscaba un tío: alto apuesto, educado, que supiera comportarse, , que no fuera bromista, odiaba las bromas.

Así que sentimentalmente nadie me llamaba la atención, muchas personas me preguntaban que porqué era tan frívola.Ellos me contestaban de esta manera... "las personas se miden por lo que son, no por lo que aparentan".

Yo con ellos y ellos conmigo nos teníamos que soportar al fin de cuentas.

Una mañana destemplada de Octubre entró en la pandilla un escualido personaje, era moreno alto de ojos castaños, tímido e inseguro, al que yo le dí la mano con verdadero reparo, no me molaba en absoluto, otro friki más para la colección.

Él me miraba asustando, sólo pronunció...¡hola!, yo no le eché cuenta,pero por cortesía y por educación le contesté con un ¡hola!, por compromiso. Una vez hechas las presentaciones me dí media vuelta y me largué, no quería seguir aguantando más la tensión.

Salí a la calle haber si me despejaba; entré en un bar a tomarme una copa, haber si conseguía encontrarme conmigo misma.

Nada me distraía, nada me gustaba, me bebí el trago de un golpe me disponía a salir a la calle cuando un desalmado me tiró al suelo llevandose consigo mi bolso.Me puse a maldecirlo una y mil veces, y a relatar por lo bajini que todo lo malo me tenía que pasar a mí.

Me levanté del suelo todo lo rápido que pude para no pasar bochorno, por si me encontraba con alguien conocido no pasar semejante vergüenza.

Me fuí para casa indignada y comenté entre los presentes lo que me había pasado... Ellos se portaron muy bien conmigo, fuimos a la policía a denunciar el robo del bolso y a esperar acontecimientos.

Aunque sabía positivamente que no iba a recuperar el bolso, tenía esperanzas de que así fuera.

Al llegar a casa, me tópé de nuevo con el enclenque personaje y sus pupilas se clavaron en las mías, me miró de una forma extraña, poco habitual, el corazón me dió un vuelco, no sé por que pero me hizo dudar de que había sido él.Pero a la misma vez pensé... con ese cuerpucho no podía ser.

Me metí en la cama haber si así conseguía descansar un poco, había sido un día duro y asqueroso.

Al la mañana siguiente todos habían salido a trabajar, menos yo... que me había quedado dormida, y ya eran casi las 12:00 del medio día, fuí a la cocina a tomar algo y en la silla habia una chaqueta de cuero negra, desgastada algo sucia y roída, olía a humanidad masculina;¡uf que peste!, el hedor tiraba para detrás, así que ni me atreví a tocarla.

De pronto y de la nada volvió a aparecer aquel personajillo de cuerpo esquelético mirandome de nuevo, pensé...¿que se traerá este entre manos?, así que decidí observarlo sin que se diera cuenta; me disponía a cotillear porqué me intrigaba ese ser.

La noche se abre paso bajo un manto de estrellas, un cielo despejado adorna una noche intrigante. Me preparo mi atuendo de persecución: zapatillas de deporte, vaqueros negros, camiseta de tirantas y el pelo recogido, todo preparado para investigar, o mas bien para alcaguetear.

Fernando se metió en su cuarto... No se oía nada, pegue la oreja en la puerta y unas risas se oían en el cuarto, quise haber entrado para sorprender pero me resultó muy chocante y al fin de cuentas lo que pasara allí no era asunto mío.

Me retiré pocos metros de la habitación y me dí la vuelta, cuando se escucharon unos gemidos y unos gritos increibles, la mujer parecía estar gozando, y la voz de Fernando se volvió varonil y seca; mi cara de perplejidad cuando escuché semejante manera de follar ¡madre mía!, aquello empezó a intrigarme muchísimo, pero tenía que tener cuidado de no ser sorprendida por nadie, lo que mas me llamaba la atención era como alguien como él sin nada por dentro y mucho menos por fuera tuviera esa energía.

Volví a pegar las orejas en la puerta cual cotilla chismosa de barrio, y mis sentidos se excitaron, ¡tenía que saber que carajo estaba pasando!, ¡que intriga!, volví a pegar las orejas de nuevo y se volvieron a escuchar mas risitas,¡menuda fiesta se estan pegando coño!, penseé para mí, después de escucharlo todo y de sentir mas todavía, me escondí en mi habitación, ya se iba aquella tipa de la habitación de Fernando.

Cuando Fernando abrió la puerta mi incredulidad se hacía eco de mi asombro, era el mismo, con el mismo tipajo, y la misma mala pinta que de costumbre, pasaron noche, horas minutos y segundos y yo acudía a su puerta para escuchar como follaba semejante tío, no podia creer que estuviera haciendo eso.

Hasta que una noche nos quedamos el y yo solos, le seguía a cada sitio donde fuera y con esa voz de perro ahogao, que no levantaba la libido ni al mas caliente, le plante cara y le pregunté...¿Me puedes explicar que haces?, ¿me puedes decir quien coño eres?, él no me respondió... Se limitaba a mirarme, a clavar sus ojos castaños y a balbucear palabras,¡nada!, le respondí, mira no me lo creo,sé que en tu habitación por las noches pasa algo y que tú cambias por completo, no eres el mismo, ¿puedes decirme a que se debe?,Fernando me respondió tembloroso, ¡entra por favor!, entre y pegué tremendo portazo, pegando él un respingo.

Me senté en su cama y él se puso delante mía, me dijo... ¡levantate!, me levanté y ya estabamos los dos a la par, se volvió a dirigir a mí y me volvió a decir, tocame el pelo, respondí... ¡ni muerta!, que dices, con una media voz de hombreton de tres al cuarto me ordenó que se lo tocara, me entró por el cuerpó un repelus increible, pero a la misma vez una sensación que en mi jodida vida había sentido.

Le toqué el pelo para ver que pasaba y aquel debilucho hombrecillo tomó cuerpo, tomó forma inexplicable de macarra despiadado, me tiró en la cama de un empujon y se puso encima mía, dirigiendose a mí con esa voz que arañaba cualquier sentido dormido, me dijo... ¡ahora me voy a cobrar una a una todas tus humillaciones!, ¡vas a saber quien soy en realidad!;mi cuerpo empezó a temblar de tal manera que parecía que quería salir.Fué la follada mas increible de mi vida. Tal era mi incredulidad, tal era mi perplejidad que solo pude besarlo durante horas.

Las ropas por el suelo tiradas volaban como gaviotas...

Aquella noche sin duda había conocido por fin lo que era un hombre de verdad... (vamos un cabron en toda regla).

Las citas eran cada vez mas freguentes, noche tras noche, día tras día más me gustaba estar con él, me hacía sentir poderosa, me hacía sentir como una mierda, me hacía sentir distinta.

Después de muchos meses ahogando mis penas en brazos de un hombre que solo tenía polla y que sabía follar muy bien, ya que de saber hablar y de mente no tenía ni media neurona; Empecé a extrañar a aquel debilucho hombrecillo que con su cara de buena gente hacía que todo fuera un poco mejor.

Una noche de mayo tumbada en mi cuarto no dejaba de pensar en Fernando, los encuentros con "aquel fornido hombre" cada vez eran menos, yano me daba tanto placer como antes, necesitaba una palabra, un gesto, una caricia, y ese hombre tan poderoso no sabía dar.

Entonces comprendí lo que al principio de todo esto me decían mis amigos,"las personas se miden por lo que son, no por lo que aparentan".Y creeme que sí que echaba de menos a ese otro, al que no le echaba cuenta, pero que en realidad estaba ahí para llorar las penas contigo si hiciera falta.

A día de hoy sigo extrañando a ese hombrecillo, sigo echando de menos su tímida sonrisa, sigo añorando esos encuentros furtivos en el pasillo, a día de hoy estoy enamorada de él.

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