
Sentado en una silla cabizbajo con las manos puestas en la cara, recordando un ayer, imágenes distorsionadas de mi vida, imágenes que brotan de mi cabeza y se exteriorizan en forma de sudor, pánico, terror, horror.
Solo estoy, a nadie tengo, caminando sin dirección, sin norte, ya que tu ausencia me destrozó todos mis sentidos.
En esta gélida noche de invierno poco vale mi vida sin ti, sintiendo como cae la lluvia por todo mi cuerpo, sintiendo como el frio humedo y violento se cuela por mis huesos, !no me importa la muerte!, ¡no me importa sufrir!, el daño que cause en mi cuerpo no será tan gande como el haberte perdido.
Solo sé que en mi cabeza solo existe una razón y que por ella...
Lo que me mantiene vivo es tu recuerdo
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