Es una tarde gris y fría;
la gente pasa a mi lado apresurada,
me tiran monedas.
Nada es suficiente para pagar mi error,
nadie echa cuenta de este pobre infeliz,
que solo desea un poco de conversación,
que a raiz de su mala cabeza perdió su casa, su trabajo y su familia.
La avaricia me pudo,
y el derroche fue mi perdición.
Mis ropas estan sucias,roídas y huelen mal,
echo de menos...
La calidez de un hogar,
¿pero para que sirve pensar en todo eso, si lo que ahora mismo tengo es mi cruda realidad?,
las esquinas son mi consuelo,los cartones mi ropa y los puentes mi hogar,
nada te queda, nada tienes, solo tu locura o tu cordura es lo que te mantiene en pie.
Es un juego donde lo principal es la supervivencia de uno mismo,
o luchas y ganas o sales derrotado y herido,
todo es posible en esta cruenta vida.
Ha empezado a llover,por mi cara millones de gotitas mojan mi rostro,
unidas en lágrimas causadas por mi desesperación.
Me pongo a cubierto,
y veo como cae un torrente de agua,
otra vez solo, al mismo lugar de siempre, donde solo se escuchan ecos,
los ecos de una voz apagada,
aguantaré lo que mi cuerpo pueda,
y si muero por fin habré vencido,
o tal vez perdido,
pero eso no me preocupa.
Cubro mi cuerpo con asperos cartones
¡Échate!
es hora de cerrar los ojos
¡buenas noches!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario