Un humano reinventado por la tinta de mi pluma,
volará a gran altura más allá del pensamiento.
Con retales de los sueños olvidados y sin dueño crearé las alas blancas que separen pies de suelo.
De esta tierra dominada por dolor y sufrimiento,
bailarina que gira al ritmo del tic-tac, el tic-tac de mi reloj de pulsera.
Como bomba apunto de explotar, pulso acelerado, corazón que bombea a gran velocidad.
Gira y gira en agonía sin descanso para el cuerpo ¡que se paren los relojes! y se acabe ya el tormento.
De vivir la vida nuestra como huida hacia el infierno y lenvantar la cabeza y beber del sabor del viento.
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