
Miro al final, llega a mí, avanzas siempre sin parar, sin llegar a sentir, ni amar.
Tus trabajos no terminan, tus fuertes lágrimas fulminan, el alma de tu ser, tu vida, la sinrazón del amor, la inteligencia de la locura, sin llegar a sentir el perdón, de tu esencia: la amargura.
Intentas mirar recto, sin tropezar en el camino, pero terminas en sentido contrario, asombrándote a ti mismo, pensando en tu cruel destino, de tu mal conocido.
Tren vacío que llega a la estación, en el túnel de tu corazón, puesto que a tu suerte, no hay metro que llegue, no hay cercanías que te espere.
Túnel sin luz, sentimientos sin pulcritud, razón dañada, sirena atropellada, gatita magullada, libre sin ser visto, poema sin sentido.
Ciudad sin legado, durezas en la mano, esperando ser estrechada, a mitad del camino, robada, con miedo a represalias.
Todo lo que escribo lo has sentido, fiel conocido, gran amigo, yo mismo.
Cuando esto leas, habré llegado al final de mi era, terminando mi existencia, encontrando la puerta, al final del túnel abierta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario