miércoles, 21 de septiembre de 2011

CALLAN TUS PALABRAS


Invisiblemente falso, solo percibo su aliento cercano, merodea en mi nariz como nave sin nodriza. ¿Que mas puedo hacer, que lanzarme a tu acogedora sonrisa? Ansío que tus dientes me visiten cada noche, en mis sueños de horizontes que me soporten por los cielos, llegando a un destino deseado por los pétalos caseros... esos, que comíamos en las alturas de los árboles siameses, donde respirábamos profundo, a ojos cerrados, jugueteando con peces con alas de matices, sin peso anciano, solo relajo espontáneo de rostros infalibles. Pero el ambiente no circula con fluidez me parece extraño que esta vez el sol no tenga fe en si mismo y que las aves ya no canten con el ritmo que las mantenía en viaje... mira mis manos, solo tres dedos en desastre, los otros dos escaparon sin dejarme siquiera, un recado fugaz de su paradero cambiante. Creo que escapan, presienten que no hay tal, todo esto fue una faz de greda de mala calidad, cuyos pedazos se caen a mí alrededor fuertemente, escucho tu temblor. ¿Que te sucede? llueves otras gotas, me ocultabas todo en tan poco espacio... creo que fue demasiado tiempo, tus mentiras se pudrieron, llegaron a su fin, deben morir lejos de aquí. Callan tus promesas, si no son verdaderas.

Relato publicado en Groenlandia Doce

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