Sentada en la cama del viejo cobertizo escucho el silencio, no te veo, no te oigo, no te siento. Ayer me mirabas con ojos tristes y cansados, hoy tu mirada repleta de ilusión llenan mis recuerdos.
Te busco en mi mente y te hablo, esbozando una sonrisa al recordarte.
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