Envenenado corazón, ,sangrantes pupilas cargadas de amor, iluminación que radica en el sentimiento moribundo del ego; expresión de un éxtasis caótico; una voluptuosa bofetada de salvación, la fusión con nuestro eterno dios suicida... Cual caricia velada, aquél sentimiento se reveló en el demencial Placebo, que le escupía a la existencia.
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