Una luz en mis lágrimas,
un brillo en mis ojos,
una sed insaciable en mi boca.
En la calle llueve.
El silencio ténue de la noche, se despide de la imagen lúgubre del vacio, de las ausencias marchitas, del sopor en mi calendario, del llanto inconexo sin tí.
Maquillando las respuestas incorpóreas de la fatídica e inusual espera, y se escucha a lo lejos el aullido estridente de la sarcástica risa que conmovió la espera.
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