Para mi entender
No consigo olvidar aquellas majestuosas tardes de otoño,
dónde el dormir de la tarde era una sensación más que provechosa.
El resoplar de las cicatrices en el viento,
el humillado filo de acero,
dónde perdido quedó mi inocencia.
Y no es que te busque,
que lo dudo,
ya que de tí nada encuentro.
Sólo quiero que mi alma vague libre
entre nubes de celofan.
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