
Desde el destierro te escribo,desde la nada te mando un suspiro, te envuelvo mi amor, tal y como pediste, tal y como me lo entregaste, limpio, puro, sin mancha, en mi corazón un vacio circunstancial de tiempo.
Aflora en mi interior un hueco ruídoso y negro de sensaciones; recuerdo olvidado al que me aferré con tantas ansias, me desvanecí, me derrumbé, me postré ante tus encantos, maravillada por la cautivadora mágia de tus ojos.Me envenenas la sangre, la cordura, mi instinto más feroz, TODO.
Son tus perjuicios una condena natural, llevas grabado a fuego tu derrota,con la mirada al suelo,alicaído por los golpes,pies torpes que se empeñan en lanzar piedras contra mí. Y yo sin escudos y sin armas, sólo mi palabra es lo que te ofrezco, te tiendo la mano, quiero conocerte, llegar hasta tí, suspirar de tu aliento.
No tengas miedo.
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