Todo
lo que existe está vivo. Esas palabras golpeaban con fuerza en su cabeza.
Liam se reconfortaba en aquellas
palabras a medida que, lentamente, atravesaba un bosque lleno de setas. Liam
quedó paralizado se encontró a sí mismo, contemplando las radiantes láminas de
una majestuosa seta, a la misma vez iba maldiciendo el dolor de sus articulaciones.
Liam
aspiró el aire frio y rezó a los Dioses. Pedía que le proporcionaran valor para afrontar el
reto que ante él se presentaba.
Se
escuchó un ruido sordo y profundo, el movimiento de las nubes resonó con un redoble
de tambores.
Durante un segundo, Liam se preguntó si, por casualidad, la Luz estaría intentando responder a su oración con una exhibición de poder.
Durante un segundo, Liam se preguntó si, por casualidad, la Luz estaría intentando responder a su oración con una exhibición de poder.
¿Cómo
podía haber caído tan bajo alguien tan favorecido por la Luz y con tanto
talento?
A
pesar de que Liam no sabía cómo,
sí que sabía cuándo había sucedido. Recordaba con claridad el momento exacto
que había marcado el inicio de su propia decadencia personal. El cielo lloraba.
Una
sombra se acercó. Liam intentó ver algo mientras su cuerpo se retorcía. Intentó
por todos los medios contener la respiración, cuando en la densa niebla surgió
un ser terrorífico de aspecto perverso.
“Creo
que si la Luz te ha abandonado, sus motivos tendrá. Creo que ya es hora de
que dejes de pretender ser lo que no eres.” Dijo la sombra con voz potente.
Liam nunca se
había sentido tan perdido. Si la Luz
estaba fuera de su alcance y moría, ¿Qué sería de su espíritu? ¿Podía ser algún
tipo de castigo?
Mientras su
mente buscaba respuestas, alzó su mano, palpaba lo que había cerca de él y tocó
una piedra de gran tamaño. Poco a poco se dio cuenta que estaba en una posición extraña, su pierna
izquierda estaba atrapada por una gran roca, seguramente estaría rota. Giró hacia la derecha y respiró hondo, intentado ignorar el
dolor de de su pierna. No podía sanarse sin recurrir a la Luz, así que, de
momento, tendría que soportar el dolor.
Una pesadilla silenciosa, Liam se vio atrapado en un mundo de sosegada oscuridad. Su respiración era entrecortada, seguía vivo.
Liam
estaba asqueado. Se había acostumbrado a pasar muchas horas pensando en
silencio, obligando a su mente a centrarse, intentando desesperadamente lograr
lo que aún estaba fuera de su alcance: el acceso a la Luz. Era como si le
hubieran cerrado una puerta, como si la parte de su mente que podía contactar
con ella hubiera dejado de funcionar, o aún peor, como si ya no existiera.
Lo intentó con
cada ápice de concentración que le quedaba.
El
corazón estuvo a punto de salírsele por la boca, abrió los ojos de golpe y
extendió una mano para recuperar el equilibrio. Miró a su alrededor.
Liam cerró los
ojos con fuerza e invocó mentalmente a la Luz:
¿Por qué? ¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué
sigues atormentándome?
¿Acaso no serví fielmente?
Qué
tontería pensar que había recuperado el favor de la Luz.
Seguía sin
obtener respuesta. Sólo una suave brisa secaba las lágrimas de sus mejillas.
¡Quiero morir! ¡Sólo quiero
morir! ¡Quiero que acabe el dolor! Dijo Liam
Todo
estaba impregnado de un silencio que se podía cortar como si todas las
criaturas de la tierra hubieran muerto o hubieran corrido a refugiarse en algún
lugar. Aún así Liam sentía que no estaba
solo.
Aparecieron
un grupo de monstruos de piel oscura. Eran bestias salvajes. Y aquellos ojos,
aquellos terribles ojos.
Bienvenido
Liam . Aquí, en este silencioso refugio, estamos en paz.
Así nuestra
conversación contigo será más fácil, especialmente en las primeras fases de tu
viaje, cuando aún no sepas sentir nuestras intenciones. Pero si sigues el
camino, con el tiempo estarán a tu disposición. Si nos respetas y no te
muestras egoísta, nunca te abandonaremos.
Durante
un tiempo estuvimos perdidos. En ti hemos visto que eres nuestra alma gemela:
tal vez, un poco confuso y descuidado.
Nos
llevó bastante tiempo recuperarnos lo suficiente como para poder contactar,
pero cuando lo logramos esperábamos que estuvieses… receptivo.
Liam
consiguió comprender las energías de vida que le rodeaban. Desde las más extrañas
criaturas hasta un insignificante grano de arena. Él era perfectamente
consciente de que todo lo que existía tenía energía y de que estas energías
estaban unidas y dependían las unas de las otras.
Liam pensó durante un momento.
“No importa hasta dónde me lleve mi viaje, supongo que el verdadero entendimiento está en saber que el viaje nunca acabará.”


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