sábado, 13 de mayo de 2017

TODO LO QUE EXISTE ESTA VIVO

Todo lo que existe está vivo. Esas palabras golpeaban con fuerza en su cabeza.

Liam  se reconfortaba en aquellas palabras a medida que, lentamente, atravesaba un bosque lleno de setas. Liam quedó paralizado se encontró a sí mismo, contemplando las radiantes láminas de una majestuosa seta, a la misma vez iba  maldiciendo el dolor de sus articulaciones.

Liam aspiró el aire frio y rezó a los Dioses. Pedía  que le proporcionaran valor para afrontar el reto que ante él se presentaba.

Se escuchó un ruido sordo y profundo, el movimiento de las nubes resonó con un redoble de tambores.

Durante un segundo, Liam se preguntó si, por casualidad, la Luz estaría intentando responder a su oración con una exhibición de poder.

¿Cómo podía haber caído tan bajo alguien tan favorecido por la Luz y con tanto talento?

A pesar de que Liam no sabía cómo, sí que sabía cuándo había sucedido. Recordaba con claridad el momento exacto que había marcado el inicio de su propia decadencia personal. El cielo lloraba.

Una sombra se acercó. Liam intentó ver algo mientras su cuerpo se retorcía. Intentó por todos los medios contener la respiración, cuando en la densa niebla surgió un ser terrorífico de aspecto perverso.

“Creo que si la Luz te ha abandonado, sus motivos tendrá. Creo que  ya es hora de que dejes de pretender ser lo que no eres.” Dijo la sombra con voz potente.

Liam nunca se había sentido tan  perdido. Si la Luz estaba fuera de su alcance y moría, ¿Qué sería de su espíritu? ¿Podía ser algún tipo de castigo?

Mientras su mente buscaba respuestas, alzó su mano, palpaba lo que había cerca de él y tocó una piedra de gran tamaño. Poco a poco se dio cuenta  que estaba en una posición extraña, su pierna izquierda estaba atrapada por una gran roca, seguramente estaría rota. Giró hacia la derecha y respiró hondo, intentado ignorar el dolor de de su pierna. No podía sanarse sin recurrir a la Luz, así que, de momento, tendría que soportar el dolor.

Una  pesadilla silenciosa, Liam se vio  atrapado en un mundo de sosegada oscuridad. Su respiración era entrecortada, seguía vivo.

Liam estaba asqueado. Se había acostumbrado a pasar muchas horas pensando en silencio, obligando a su mente a centrarse, intentando desesperadamente lograr lo que aún estaba fuera de su alcance: el acceso a la Luz. Era como si le hubieran cerrado una puerta, como si la parte de su mente que podía contactar con ella hubiera dejado de funcionar, o aún peor, como si ya no existiera.

Lo intentó con cada ápice de concentración que le quedaba.

El corazón estuvo a punto de salírsele por la boca, abrió los ojos de golpe y extendió una mano para recuperar el equilibrio. Miró a su alrededor.

Liam cerró los ojos con fuerza e invocó mentalmente a la Luz: 

¿Por qué? ¿Por qué me has abandonado? 

¿Por qué sigues atormentándome? 

¿Acaso no serví fielmente?

Qué tontería pensar que había recuperado el favor de la Luz.

Seguía sin obtener respuesta. Sólo una suave brisa secaba las lágrimas de  sus mejillas.

¡Quiero morir! ¡Sólo quiero morir! ¡Quiero que acabe el dolor! Dijo Liam 

Todo estaba impregnado de un silencio que se podía cortar como si todas las criaturas de la tierra hubieran muerto o hubieran corrido a refugiarse en algún lugar. Aún así Liam  sentía que no estaba solo.

Aparecieron un grupo de monstruos de piel oscura. Eran bestias salvajes. Y aquellos ojos, aquellos terribles ojos.

Bienvenido Liam . Aquí, en este silencioso refugio, estamos en paz.

Así nuestra conversación contigo será más fácil, especialmente en las primeras fases de tu viaje, cuando aún no sepas sentir nuestras intenciones. Pero si sigues el camino, con el tiempo estarán a tu disposición. Si nos respetas y no te muestras egoísta, nunca te abandonaremos.


Durante un tiempo estuvimos perdidos. En ti hemos visto que eres nuestra alma gemela: tal vez, un poco confuso  y descuidado.

Nos llevó bastante tiempo recuperarnos lo suficiente como para poder contactar, pero cuando lo logramos esperábamos que estuvieses… receptivo.



Liam consiguió comprender las energías de vida que le rodeaban. Desde las más extrañas criaturas hasta un insignificante grano de arena. Él era perfectamente consciente de que todo lo que existía tenía energía y de que estas energías estaban unidas y dependían las unas de las otras.

Liam pensó durante un momento. 

“No importa hasta dónde me lleve mi viaje, supongo que el verdadero entendimiento está  en saber que el viaje nunca acabará.”



No hay comentarios:

Publicar un comentario