domingo, 21 de mayo de 2017

¿DÓNDE ESTAS?

A ti Levo

Sonarán los clarines del miedo

en este campo de batalla.








¿Dónde estás? ¿Por qué no estás? ¿Por qué desapareciste?

El llanto me golpeaba el pecho. Presa de la impotencia y el miedo, la pérdida sufrida esa misma noche hacían que mi compañero derramara finas perlas, su esencia, desaparecía dejando tras su  marcha una oscura mancha de sangre.

Ventanas abiertas y mil gritos nocturnos, bajo una luna traidora, su reflejo me cegaba, maldiciendo mi soledad una y mil veces. Así fue como comenzó la tragedia.

Yo, Bichakelonia, observaba la escena, contemplando lo ocurrido. Recordaba su tez suave y pálida que junto a su pelo morado y largo habían dotado de pasión más de una oscura velada. Aquellas risas y esa increíble amabilidad, esa caprichosa forma de vestir hacía las delicias de su raro y excéntrico espíritu.



Desconcertaba a sus víctimas de tal forma que automáticamente reconocían en él una cierta semblanza, las bestias se quedaban aturdidas, sin tiempo para reaccionar, mientras que él las contemplaba con frialdad.

No quise derramar las lágrimas que merecía, porque todavía la esperanza no se había consumado, creía saber cuál era la causa, todos conocíamos al sujeto ejecutor de tan despreciable acto, pero nadie se atrevía a mencionar su nombre. Todo indicaba que parecía ser el culpable, seguramente ese hecho fue lo que más dolor me provocaba. Me estoy volviendo loca.



Mi amor me llena de coraje para emprender el viaje en busca de su ser, traerlo de nuevo conmigo, pero por desgracia nada de lo que pueda hacer lo traerá de regreso.

Siempre es difícil luchar contra un mago que maneja la misma especialidad, contra alguien que ha dominado la invocación de lo oscuro, en cuyo corazón anida el miedo por esas garras de acero, por esos colmillos de diamante, por el fuego que exhala al respirar, y que temen ser arrastrados como meras briznas de hierba por el batir de sus alas.



Mi don me ofrece la esperanza de que no busco en vano, me asegura que ésta bella flor aún no se ha marchitado, pero el miedo me ahoga al no saber si concluiré con éxito mi misión. Mañana antes que salga el sol ya estaré fuera dando los primeros pasos en solitario  en busca de mi más preciada posesión.

Con la luna de testigo comienza el principio de mi historia. Ya es hora de continuar mi viaje.


Mientras vuestra vida sigue su curso yo caminaré sobre mágicas tierras, me adentraré sobre oscuros bosques, lucharé contra las más temibles bestias, moriré, una tras otra, suplicaré a los Dioses, extrañaré tu ausencia, me sentiré abatida, las fuerzas flaquearan,  pero jamás me rendiré.






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