A ti Levo
Sonarán los clarines del
miedo
en este campo de batalla.
¿Dónde estás? ¿Por qué no
estás? ¿Por qué desapareciste?
El llanto me golpeaba el
pecho. Presa de la impotencia y el miedo, la pérdida sufrida esa misma noche
hacían que mi compañero derramara finas perlas, su esencia, desaparecía dejando
tras su marcha una oscura mancha de
sangre.
Ventanas abiertas y mil
gritos nocturnos, bajo una luna traidora, su reflejo me cegaba, maldiciendo mi
soledad una y mil veces. Así fue como comenzó la tragedia.
Yo, Bichakelonia,
observaba la escena, contemplando lo ocurrido. Recordaba su tez suave y pálida
que junto a su pelo morado y largo habían dotado de pasión más de una oscura
velada. Aquellas risas y esa increíble amabilidad, esa caprichosa forma de
vestir hacía las delicias de su raro y excéntrico espíritu.
Desconcertaba a sus
víctimas de tal forma que automáticamente reconocían en él una cierta
semblanza, las bestias se quedaban aturdidas, sin tiempo para reaccionar,
mientras que él las contemplaba con frialdad.
No quise derramar las
lágrimas que merecía, porque todavía la esperanza no se había consumado, creía
saber cuál era la causa, todos conocíamos al sujeto ejecutor de tan
despreciable acto, pero nadie se atrevía a mencionar su nombre. Todo indicaba
que parecía ser el culpable, seguramente ese hecho fue lo que más dolor me
provocaba. Me estoy volviendo loca.
Mi amor me llena de coraje
para emprender el viaje en busca de su ser, traerlo de nuevo conmigo, pero por
desgracia nada de lo que pueda hacer lo traerá de regreso.
Siempre es difícil luchar
contra un mago que maneja la misma especialidad, contra alguien que ha dominado
la invocación de lo oscuro, en cuyo corazón anida el miedo por esas garras de
acero, por esos colmillos de diamante, por el fuego que exhala al respirar, y
que temen ser arrastrados como meras briznas de hierba por el batir de sus
alas.
Mi don me ofrece la esperanza
de que no busco en vano, me asegura que ésta bella flor aún no se ha
marchitado, pero el miedo me ahoga al no saber si concluiré con éxito mi misión.
Mañana antes que salga el sol ya estaré fuera dando los primeros pasos en
solitario en busca de mi más preciada
posesión.
Con la luna de testigo comienza
el principio de mi historia. Ya es hora de continuar mi viaje.
Mientras
vuestra vida sigue su curso yo caminaré sobre mágicas tierras, me adentraré
sobre oscuros bosques, lucharé contra las más temibles bestias, moriré, una
tras otra, suplicaré a los Dioses, extrañaré tu ausencia, me sentiré abatida,
las fuerzas flaquearan, pero jamás me
rendiré.





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