La tinta de mi pluma volará a gran altura más allá del pensamiento.
Con retales de los sueños olvidados y sin dueño crearé las alas blancas que separen mis pies de suelo.
De esta tierra dominada por el dolor y sufrimiento bailarina acompasada al ritmo del tic-tac necio.
Gira y gira en agonía sin descanso para el cuerpo ¡que se paren los relojes! y se acabe ya el tormento.
De vivir la vida nuestra como huida hacia el infierno y lenvantar la cabeza y beber del sabor del viento.
Aunque sea batiendo los brazos, la esperanza nunca pierdas ni el poder de soñar despierto. Para seguir a aquel que flotará entre mundos nuevos.
Este escrito se merece un beso grande
ResponderEliminarkebran