Cúbrase el cielo de pálidas nubes,enmudecido tiempo, le falta aire, no hay respiro alguno entre los árboles.
Sufre más no llora, se extiende la tierra donde perece incluso la sombra.
Muerta como los cantos de las aves, temerosas, hallanse en sus hogares, una débil luz incluso en la noche constante.
Acorralante, encerrados están los seres, bajo la cúpula asfixiante.
Sufren calladas las heladas celestes por las soledades deprimentes, de ira estallan los rayos ciegos en rugidos lejanos del cielo muerto.
Caen entonces al suelo sus lamentos, rociando el suelo, limpiando todo cuerpo , tenuando lo pasado como lo está un recuerdo.
Disipase así la tormenta, el encapotado cielo, la alzada y oculta guerra que mató la espera.
Tronamos, cariño, tronamos...
ResponderEliminarkebran