Siendo cada segundo un siglo. Dolor indescriptible que crece al mismo tiempo que la angustia. Ansias. De todo y nada. El vacío que comienza, un objetivo, hoy, lejano. Qué extraño. Un amor tan imposible... Precisamente su representación es la que se aproxima, sin avisar, en silencio.
Adra se despertó en mitad de la noche, no era dolor lo que sentía, sino angustia e inquietud. Apretó los dedos contra su sien, tratando de alejar las voces que poco a poco se apoderaban de su voluntad.
Un deseo, sólo eso basta para despertar las fauces del oscuro infierno.
Un hombre encapuchado se aproximaba lentamente hacia la puerta de la casa. Aquel hombre extendió lentamente los brazos, dejándose hacer. Mostró una humilde reverencia y se hizo a un lado. Avanzó despacio por la habitación, oculto en oscuridad. Sus pasos producían un pequeño eco, la fría calma de estos perforaban los tímpanos de Adra.
¿Quién eres y qué quieres de mi? gritó Adra de manera irrespetuosa e implacable.
Quiero verte.
Quiero verte.
¿Verme? ¿Crees que eso valdría para algo? ¿Acaso tus ojos te dicen más que tus oídos, tu olfato o tu tacto?
Todo estaba oscuro, los ojos de aquel hombre brillaban con intensidad a través de la penumbra, fríos y amenazantes.
¿Nos conocemos?
Sabes bien quién soy.
Tu sueño me ha atraído hasta aquí
¿Por qué sigues aquí? dijo Adra con una voz teñida de resentimiento.
Mi nombre es Kilian ,respondió sin vacilar, mientras tomaba asiento.
¿Por qué has sido tan estúpido de venir a verme?
No me vengas con enigmas, Kilian. Di lo que tengas que decir y lárgate antes
de que tu viaje te cueste algo más que una pérdida de tiempo.
Creo
que en realidad ansías volver a la acción, afirmó Kilian
Tengo
toda a acción que necesito ahí fuera, dijo Adra señalando al
exterior de la casa.
El corazón de Adra latía con intensidad .Estaba aturdida.
Estaré aquí aunque la noche sea eterna, como ya ha sido años atrás. Dijo Kilian agarrándola suavemente del brazo.
Sólo me queda comprobar si eres capaz de asumir la verdad.
Mírame a los ojos Adra.
No quiero saber lo que cuentan sobre ti, solo busco ver con mis propios ojos lo que serías capaz de hacer.
Kilian sabía interpretar a la perfección la mirada de Adra. De antemano supo que no compartiría su decisión. Comenzaba a perder la paciencia
Sé que me amas . Puedo sentir cuanto me has extrañado con el mísero roce de tu piel. Dijo Kilian mientras contemplaba a Adra estrechándola entre sus brazos.
No te amo. No siento nada por ti. No eres correspondido repitió una y otra vez Adra.
Claro que lo has hecho.
Adra sintió un suave cosquilleo, veloz como una flecha lanzada al viento, interiormente Kilian le había derrotado, no a ella, sino a su alma. Punzadas tan agudas como una aguja. Cerró los ojos e intentó concentrarse en sus pensamientos más profundos.
Te buscaré en el infierno para amarte a sangre y fuego.
Adra se marchó de la habitación, arrastrando los pies y con la cabeza llena de preguntas.
Kilian estaba sumido en una meditación profunda, el tiempo pasaba ante sus ojos, el silencio era más una imposición de su propio cerebro que un acto voluntario.
Di lo que tengas que decir Kilian.
El peor enemigo que tengo es la soledad… Tan deseada algunas veces y tan mortal otras, el vacío de mi vida a mis manos ha de volver cuando me haya ido.
La tarea más ambiciosa que hayamos podido imaginar. Seréis testigos de viles traiciones, nobles sacrificios, amores imposibles, venganzas obsesivas, trágicos finales y emotivos reencuentros.
El mundo no puede cambiar Kilian, el legado que dejamos es lo que realmente cambia el mundo, el vacío al que la eternidad quiere llevarnos con una sonrisa.
Siento su poder acariciando mis venas, saboreo el conocimiento. la verdadera naturaleza caótica de este mundo,son las almas libres de todos vosotros.
Adra se mantenía a la defensiva creyendo fielmente en sus sueños y pensamientos, a pesar de la traición, el vacío, y un mundo que le había fallado, lo único que verdaderamente poseía....un amor que nadie comprendía.
¿Buscas la verdad o buscas saber lo que se supone que es verdad para ti?
Busco la verdad. Sin tapujos, sin mentiras. Contestó Adra con frialdad. Mirando en todo momento los ojos de Kilian, calculando cualquier movimiento que pudiera hacer.
Kilian guardó silencio. No tenía sentido negar lo evidente. Golpeó la pared con el puño levantó una nube de polvo, gruñó y la tomó de nuevo con la pared; saboreó el brusco dolor en los nudillos.
Había algo que jamás pudo olvidar. Un recuerdo que pesaba en lo más profundo de su ser, y que revivía día tras día. Desde aquel día en el que Kilian se postró a la altura de la oscuridad, decidido a combatir el fuego con fuego.
¿Me odias por ser lo que soy...?
No tengo motivos para odiarte. ¿Qué eres para que te odie? ¿Un.... ?
Un Cazador, es lo que soy.
Ser un Cazador implica no volver a disfrutar nunca de la compañía de un semejante. Peor aún: lo añorarás. Recordarás lo que era amar y ser amado y lo ansiarás con cada latido de tu podrido corazón.
La emoción de ser cazador me embarga, alzo la mirada hacia el despejado cielo. Un aullido gutural, profundo y liberador surge de lo mas hondo de mi ser. Soy libre. Desaparezco en medio de la noche, rumbo a un destino incierto.
Los Cazadores no podemos fallar, somos implacables, no podemos dudar, no podemos flaquear.
¿El precio que pagaste, mereció la pena?
No me arrepiento de nada, nada de lo que he hecho merece mi arrepentimiento.
Mi deber es consolarte, escucharte, encauzar todos tus miedos, y asegurarme que seguirás adelante con tu vida, siempre te he protegido.
Si algo he descubierto con el paso de los años es que todo está regido por el equilibrio.
¡Por
la Luz!, ¡maldito perro, escúchame!.
No me vengas con chorradas Kilian, tu vida la escogiste tú, me mentiste, no me preguntaste si realmente quería que te alejaras de mi, estabas decidido, cegado por esas ideas preconcebidas, no te importó lo más mínimo y te dejé marchar.
¿De qué me sirve que me digas esto?
Si
la historia se repite, tendré un asiento en primera fila
justo aquí para ver cómo esta ciudad vuelve a ser
arrasada, sentenció Kilian dejando escapar el eco de una sonora carcajada.
Las sombras que hace unas horas me amenazaban, ahora me acompañan y me envuelven con su fraternal abrazo.
A pesar del tiempo aún estás dolida, pero fue mi decisión, tenía que hacerlo.
¿Que quieres? Preguntó Kilian.
¡Quiero que vuelvas a ser quién eras! Dijo Adra
Un día fuiste un hombre de honor, fiel a su hogar, a sus valores. Aún estás a tiempo de demostrar que tu alma no ha sido consumida por la oscuridad de tu interior.
Un día fuiste un hombre de honor, fiel a su hogar, a sus valores. Aún estás a tiempo de demostrar que tu alma no ha sido consumida por la oscuridad de tu interior.
Aún siento sus miradas acusadoras por acciones que no cometí. Al menos, no
voluntariamente.
Kilian bajó la cabeza y cerró con fuerza los ojos. Era justo lo que temía. Kilian. Comenzó a controlar su respiración.
¿No quieres que sea tuyo? ¿No te gustaría estar a mi lado?
¡Claro que quiero! Lo sabes, lo has notado en mi alma.
Adra era la única que había visto en Kilian un resquicio de humanidad, y estaba dispuesta a traerlo de vuelta, arrancarlo de las garras de la oscuridad.
Kilian echó la mirada hacia atrás, contemplando los momentos más oscuros de su existencia., reprochándose a sí mismo si los métodos que había empleado durante todo este tiempo eran, como él creía, correctos.
Han pasado muchos años y con ello el sacrificio de este desgastado corazón.
He iniciado un viaje sin retorno, quizás esa fue mi perdición, era a lo que estaba destinado desde un principio .
Ya basta Kilian, dijo con calma Adra, No tienes autoridad. Yo decidiré que hacer.
Adra suplicó a Kilian que mirase en lo más profundo de su ser.
¡Ten
el valor de mirarme a la cara, camorrista cobarde!
La luz es el camino del bien, sal de las sombras, el mas poderoso enemigo es tu mente Kilian.
El anochecer es más bello para mí que el amanecer. Pues cuando el sol se hunde en el horizonte, la oscuridad baña todo el cielo.
Los últimos trazos de compasión que había en el corazón de Kilian se habían esfumado.
La capacidad que tenía Kilian para ahondar en los puntos débiles de Adra.
Kilian susurró , con voz suave, pero a su vez, firme y autoritaria.
¿No te gustaría que te dijera esa pequeña palabrita que tantas veces te has imaginado en mis labios?
Kilian sujetó la mano de Adra con fuerza.
No tengo miedo de…
Kilian se echó a reír.
Sabes de sobra que tus miedos son los responsables de que no te haya dicho aún lo que siento.
¿De dónde has sacado la fuerza para soltarte de mi mano?
Eres muy ingenua si piensas que hemos acabado.
Adra retrocedió unos pasos hasta la pared y buscó frenéticamente una puerta que, obviamente, no existía...
¡Eres un…! Los ojos de Kilian se clavaron en los de Adra.
¿Qué? ¿Qué es lo que soy? ¿Un maldito demonio?
¡Lárgate! ¡Déjame en paz! ¡Vete!
Adra empezó a creer que Kilian podía leer el pensamiento a través de su alma.
Kilian, no olvides que si decides dar la espalda a este mundo que proteges tarde o temprano, tú sucumbirás a toda esta maldita oscuridad y caerás con él. De ti depende salir ahí fuera o seguir oculto en este antro de oscuridad hasta el fin de tus días.
Estás
jugando con fuego Adra. Eres rápida. Rápida de pies, manos y mente.
Soy consciente de tus habilidades.
Quiero
terminar esta guerra para comenzar otra. Hablo de amor. Cuando me
niegas, me haces fuerte.
Adra no parpadeó. Kilian no podía creer lo que veían sus ojos. Una mente que no dejaba lugar a la distracción.
Porque no me arrebatas de este mundo hipócrita y decadente; quiero ser libre para vagar por el infinito. Solo espero, tu cálido abrazo y elevarme mas allá de mis pesadillas y de toda esta maldita vida.
Salvaré tu vida "Tu alma... quedará manchada" y tú, a cambio, deberás...Te necesito viva.
Imagino que te has dado cuenta que con el alma desgastada seguirás existiendo pero tan debilitada que sólo podrás sentir que el tiempo pasa y que el mundo te absorbe y devora con ansiedad.
Adra volvería a ser esa mujer vengativa. Su trabajo estaba hecho y la recompensa que durante tanto tiempo le habían negado le esperaba. En su anhelo por sentir esa felicidad absoluta ya olvidada.


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