La
belleza que ante sus ojos se descubría era suficiente para admirar
aún más las maravillas de la naturaleza. Roy
permaneció un rato en silencio, disfrutando de su mera compañía. A
Roy le encantaba aquellas vistas. Se sentía orgulloso de todo lo que
le rodeaba.
Finalmente,
un toque penetrante a almizcle se colaba por su nariz envolviendo
todo su ser, ese extraño olor lo tenia intrigado, el sonido de la
música llegó como un susurro a los oídos de Roy. Garia
estaba cerca, lo sentía en el ambiente.
Garia
era desobediente, salvaje, espontánea e inquieta. Le divertía
infringir las normas siempre que podía, probablemente porque nunca
recibía un severo castigo a cambio. Garia tenía una seguridad en
sí misma que rayaba en la imprudencia.
Garia,
seré
breve y conciso, ya sabes cómo soy, no me gusta
alargar estos asuntos más de lo normal.
Nunca
confíes tu fe a los rumores, contestó Roy. Sabes
que siempre hemos actuado con precaución para
proteger a los nuestros.
No
osamos sacrificar nuestra esencia.
Garia
adoptó
un semblante de seriedad .Dirigiéndose a Roy y
mirándole a los ojos le respondió.
La
esencia siempre está donde menos te lo esperas,
preparada para quien pueda distinguirla.
Roy
también había oído cosas: historias sobre el valle
donde se reunían en secreto con un objetivo
desconocido.
Por mucho que Garia tratara de agradar
siempre cometía algún error estúpido.
Garia
solo deseaba que algún día alguien llegara a comprender las
consecuencias de sus pequeñas aventuras y sus actos de rebeldía.
Es
mejor que te mantenga alejada. No tengo paciencia para tus intrigas.
Aquí puedo pensar. y respirar placeres sencillos que me resultan
imposibles a la sombra. Te concederé tu deseo dentro de poco.
El
sol iluminaba la simetría perfecta de los rasgos
de Roy, sus ojos marrones centelleaban con la dorada
luz. El efecto era tan perfecto que Garia pensó que
debía ser un hechizo que utilizaba Roy cuando quería
llevar las riendas de una conversación o distraer a
un rival.
Roy
sonrió levemente esbozando su sinceridad por la
comisura de sus labios .Había
en sus ojos un brillo que exudaba autoridad.
Guardaron
silencio durante un rato, mientras desaparecían los
últimos rayos de sol.
Roy
trataba de desenredar un ovillo de indecisiones y dudas que le
llevaban a un callejón sin salida. Sus miedos y mandatos asfixiaban
su verdadera pasión. Ya no sabía que sentía. Sus pensamientos
habían logrado confundir a sus sentimientos de tal manera que sus
contradicciones eran infinitas. El
cruel paso del tiempo sentenciaba.
Roy
se sacudió sus preocupaciones y observó las vistas
que le brindaba aquel paisaje,
bañado por la luz de la luna y los frondosos
árboles que vestían el Valle , el lugar resultaba
cautivador.
La
oscuridad de la noche envolvía aquel remoto lugar
alejado de visitas inesperadas, en lo más profundo
del valle una fuerza motivaba a las sombras a
arremolinarse.
Ten
cuidado con lo que deseas Garia, pensó Roy mientras
se adentraban en la fría y oscura noche con pasos
rápidos y firmes
Garia
Trataba de pasar desapercibida entre los retorcidos árboles. Tembló
a medida que el frío la envolvía.
Siete
espíritus resplandecientes la rodeaban, sus caras cubiertas con
máscaras fijaban su mirada en ella. ¿Por qué seguían en aquel
lugar? Roy no lo sabía, ni le importaba.
Se
mantuvieron fuera de su camino, en un silencio absoluto, inmóviles,
Los espíritus mudos permanecían suspendidos a su alrededor,
observándola en silencio.
Roy
notó una presencia cercana y abrió los ojos. Un
leve escalofrío recorrió su espalda. Sin
previo aviso, una visión llenó su cabeza. Un recuerdo.
Un
recuerdo extraño sacó a Roy del camino, desviándose unos metros
de dónde estaba Garia. ¿Qué había provocado ese recuerdo? Los
ecos del pasado pululaban sin rumbo fijo.
Sin
fuerzas Roy comenzó a divagar, su cabeza era un torbellino de
confusos e hirientes recuerdos. Todo acababa por desvanecerse en un
profundo silencio.
Roy
apareció justo delante de ella, fulminándola con la mirada.
Sus
miradas expresaban más que amistad.
Garia
apretó los labios con leve nerviosismo mientras que Roy la rodeaba
con sus brazos, apretándola contra su cuerpo, las
manos de Roy irradiaban un aura de autoridad.
Garia
desviaba la mirada al sentir cómo las uñas de Roy se clavaban
suavemente sobre su piel. La atravesó como el aire.
La
voluntad de Garia se había tornado frágil esto la volvía incapaz
de escapar del cautivador efecto que Roy ejercía sobre ella.
¡Debería
matarte ahora mismo! Dijo Garia enfadada.
Si tantos deseos tienes
de terminar mi existencia te ofrezco un trato. Escucha lo que tengo
que contarte. Si para cuando termine mi relato aún deseas matarme.
No opondré resistencia.
Que así sea, lanza tus palabras
entonces, disfrútalas porque serán las últimas que digas.
Para
qué decir con palabras lo que puedo mostrarte con hechos. Tras decir
esto Roy se acerco a Garia paso a paso .
¡Ni
se te ocurra acercarte!
Por favor. Lo que voy a mostrarte no me
enorgullece, no me guardaré nada, veras mi lucha y mi renacer como
hombre libre.
Sus
palabras
no tenían sentido ni orden alguno. Los
recuerdos estaban incompletos y desordenados.
Te
esperaré como el
oxígeno de mi inspiración y
seguiré
con los ojos como lunas abiertas
esperando
de ti una firme respuesta.
Sueños que rodean mis
pensamientos
al derramar siempre palabras escondidas.
Ya
va siendo hora que des esperanzas
a estos pensamientos que
me queman.
Mientras seguiré siendo la lujuria
contenida
justo hasta el momento que rompas
este
sufrimiento.
Ya conozco el final de esta historia, dijo Garia con pesadez.
¿Por qué
no me dejas terminar?
Tras
decir esto Garia se abalanzó sobre Roy con una sonrisa sádica.
Sucumbió
a pensamientos oscuros. Sintió como la energía recorría cada parte
de su ser.
Roy
impulsó a Garia hacia atrás dejándola tirada en el suelo.
Todavía
te faltan muchas lunas para vencerme Cosita.
Podemos
pasarnos toda la noche en tus patéticos e inútiles intentos de
matarme… o puedes dejarme terminar.
Yo
nunca desee la muerte de tu amigo, fue un infortunio, es irónico que
terminara muriendo en mis manos.
No
tienes ni idea de quién fue, no estuviste a su lado y menos aún...
nunca
te enfrentaste a él como me vi obligado a hacerlo yo.
Estuve
persiguiéndole durante muchos años, era un enemigo temible al que
no te gustaría haber visto en acción.
Cuando
Roy termino sus palabras, Garia ya se había puesto de pie y se
preparaba para reanudar su ataque.
Quizás
tu muerte le de paz a su espíritu.
¿Vas
a atacarme de nuevo?
El resultado será el mismo. Solo que quizás
esta vez decida no ser tan suave contigo.
¡Tú!
Maldito… ¡Vas a Morir!
Garia no
me grites o tendrás que empezar a correr y esta vez tendrás una
buena razón para hacerlo.
Respondió quitándole la mano del cuello
con fuerza.
Ahora
vas a escucharme.
Gracias
a tu amigo hoy soy libre. ¿Lo entiendes?
Mi mera existencia es un
desafío a la vida misma , mi tiempo se terminó hace mucho y sin
embargo… sigo aquí.
Quería averiguar si mis sospechas eran ciertas. Fue entonces cuando
supe que tenia que buscarte.
Mi
deuda ya esta pagada, no puedes negar que te he
salvado el pellejo varias veces.
Garia
saltó
hacia Roy agarrándole por el pecho con cierto aire
agresivo.
Vigila
tus actos... Podrían ser los últimos.
Garia
se quedó mirando a Roy durante unos segundos, sus ojos brillaban de
una forma sobrenatural, soltó un bufido.
Roy
fue misericordioso era consciente del motivo de su debilidad.
Eres
mío Roy, maldita seas una y mil veces. Dijo Garia con la voz de mil
vientos helados.
Roy asintió, pues sabía que Garia lo había
comprendido.
Intentaste
escapar de mi, te rebelaste contra mí, fuiste una cobarde, de nada
sirve que ahora me intentes demostrar esas dotes de valentía. Tus
insustanciales intentos de enfrentarte a mi no hacen más que
entorpecer lo que he venido a decirte. Déjame terminar.
Tu
eternidad no está junto a los tuyos, si no siendo castigada por tu
rebeldía.
Garia
agachó la mirada. Sabía que Roy decía la verdad.
“Si,
quiero vivir"
pensó Garia
Quiero
luchar, saber y sentir.
Sabía
positivamente que eso sólo se lo podría proporcionar Roy.
O
Conmigo o contra mi, eso es así.
Roy,
no creas que voy a olvidar lo que hiciste. Te dejaré vivir ,
pero con una condición: tendrás que solucionar los pecados de tu
sangre.... y cuando lo hayas hecho, volverás.
"Si
deseas vivir, vive”
Las
heridas de Garia empezaron a cerrarse lentamente; aunque las
cicatrices no desaparecerían nunca.

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