jueves, 30 de noviembre de 2017

GARIA&ROY

La belleza que ante sus ojos se descubría era suficiente para admirar aún más las maravillas de la naturaleza. Roy permaneció un rato en silencio, disfrutando de su mera compañía. A Roy le encantaba aquellas vistas. Se sentía orgulloso de todo lo que le rodeaba. 

Finalmente, un toque penetrante a almizcle se colaba por su nariz envolviendo todo su ser, ese extraño olor lo tenia intrigado, el sonido de la música llegó como un susurro a los oídos de Roy.  Garia estaba cerca, lo sentía en el ambiente.

Garia era desobediente, salvaje, espontánea e inquieta. Le divertía infringir las normas siempre que podía, probablemente porque nunca recibía un severo castigo a cambio. Garia tenía una seguridad en sí misma que rayaba en la imprudencia.

Definitivamente no era como las demás.

Garia, seré breve y conciso, ya sabes cómo soy, no me gusta alargar estos asuntos más de lo normal. 

Nunca confíes tu fe a los rumores, contestó Roy. Sabes que siempre hemos actuado con precaución para proteger a los nuestros.

No osamos sacrificar nuestra esencia.

Garia adoptó un semblante de seriedad .Dirigiéndose a Roy y mirándole a los ojos le respondió.

La esencia siempre está donde menos te lo esperas, preparada para quien pueda distinguirla.

Roy también había oído cosas: historias sobre el valle donde se reunían en secreto con un objetivo desconocido.

Por mucho que Garia tratara de agradar siempre cometía algún error estúpido.


Garia solo deseaba que algún día alguien llegara a comprender las consecuencias de sus pequeñas aventuras y sus actos de rebeldía.

Es mejor que te mantenga alejada. No tengo paciencia para tus intrigas. Aquí puedo pensar. y respirar placeres sencillos que me resultan imposibles a la sombra. Te concederé tu deseo dentro de poco. 

El sol iluminaba la simetría perfecta de los rasgos de Roy, sus ojos marrones centelleaban con la dorada luz. El efecto era tan perfecto que Garia pensó que debía ser un hechizo que utilizaba Roy cuando quería llevar las riendas de una conversación o distraer a un rival.

Roy sonrió levemente esbozando su sinceridad por la comisura de sus labios .Había en sus ojos un brillo que exudaba autoridad.

Guardaron silencio durante un rato, mientras desaparecían los últimos rayos de sol.

Roy trataba de desenredar un ovillo de indecisiones y dudas que le llevaban a un callejón sin salida. Sus miedos y mandatos asfixiaban su verdadera pasión. Ya no sabía que sentía. Sus pensamientos habían logrado confundir a sus sentimientos de tal manera que sus contradicciones eran infinitas. El cruel paso del tiempo sentenciaba.

Roy se sacudió sus preocupaciones y observó las vistas que le brindaba aquel paisaje, bañado por la luz de la luna y los frondosos árboles que vestían el Valle , el lugar resultaba cautivador.

La oscuridad de la noche envolvía aquel remoto lugar alejado de visitas inesperadas, en lo más profundo del valle una fuerza motivaba a las sombras a arremolinarse.

Ten cuidado con lo que deseas Garia, pensó Roy mientras se adentraban en la fría y oscura noche con pasos rápidos y firmes

Garia Trataba de pasar desapercibida entre los retorcidos árboles. Tembló a medida que el frío la envolvía.

¡Maldita sea! vociferó Garia enredándose con unas enormes raíces y cayendo al suelo, se levantó.

Siete espíritus resplandecientes la rodeaban, sus caras cubiertas con máscaras fijaban su mirada en ella. ¿Por qué seguían en aquel lugar? Roy no lo sabía, ni le importaba.

Se mantuvieron fuera de su camino, en un silencio absoluto, inmóviles, Los espíritus mudos permanecían suspendidos a su alrededor, observándola en silencio.

¡Muéstrate demonio! Solo los cobardes hablan desde la oscuridad. Vosotros no sabéis nada de mí.

¡No permitiré que me juzguen! Gritó Garia, volviéndose para enfrentarse a los espíritus. Ni vosotros, ni nadie. La furia hervía en su interior.

Roy notó una presencia cercana y abrió los ojos. Un leve escalofrío recorrió su espalda. Sin previo aviso, una visión llenó su cabeza. Un recuerdo.

Un recuerdo extraño sacó a Roy del camino, desviándose unos metros de dónde estaba Garia. ¿Qué había provocado ese recuerdo? Los ecos del pasado pululaban sin rumbo fijo.

Sin fuerzas Roy comenzó a divagar, su cabeza era un torbellino de confusos e hirientes recuerdos. Todo acababa por desvanecerse en un profundo silencio.

Roy apareció justo delante de ella, fulminándola con la mirada. Sus miradas expresaban más que amistad.

Garia apretó los labios con leve nerviosismo mientras que Roy la rodeaba con sus brazos, apretándola contra su cuerpo, las manos de Roy irradiaban un aura de autoridad.

Garia desviaba la mirada al sentir cómo las uñas de Roy se clavaban suavemente sobre su piel. La atravesó como el aire.

La voluntad de Garia se había tornado frágil esto la volvía incapaz de escapar del cautivador efecto que Roy ejercía sobre ella.

¡Debería matarte ahora mismo! Dijo Garia enfadada. 


Si tantos deseos tienes de terminar mi existencia te ofrezco un trato. Escucha lo que tengo que contarte. Si para cuando termine mi relato aún deseas matarme. No opondré resistencia.


Que así sea, lanza tus palabras entonces, disfrútalas porque serán las últimas que digas.


Para qué decir con palabras lo que puedo mostrarte con hechos. Tras decir esto Roy se acerco a Garia paso a paso .

¡Ni se te ocurra acercarte!


Por favor. Lo que voy a mostrarte no me enorgullece, no me guardaré nada, veras mi lucha y mi renacer como hombre libre.


Sus palabras no tenían sentido ni orden alguno. Los recuerdos estaban incompletos y desordenados.


Te esperaré como el 
oxígeno de mi inspiración y seguiré 

con los ojos como lunas abiertas 

esperando de ti una firme respuesta. 

Sueños que rodean mis pensamientos 

al derramar siempre palabras escondidas.


Ya va siendo hora que des esperanzas 
a estos pensamientos que me queman. 
Mientras seguiré siendo la lujuria contenida 
justo hasta el momento que rompas 

este sufrimiento.

Ya conozco el final de esta historia, dijo Garia con pesadez. 

¿Por qué no me dejas terminar?

Tras decir esto Garia se abalanzó sobre Roy con una sonrisa sádica. Sucumbió a pensamientos oscuros. Sintió como la energía recorría cada parte de su ser.

Roy impulsó a Garia hacia atrás dejándola tirada en el suelo.

Todavía te faltan muchas lunas para vencerme Cosita.

Podemos pasarnos toda la noche en tus patéticos e inútiles intentos de matarme… o puedes dejarme terminar.

Yo nunca desee la muerte de tu amigo, fue un infortunio, es irónico que terminara muriendo en mis manos.

No tienes ni idea de quién fue, no estuviste a su lado y menos aún... nunca te enfrentaste a él como me vi obligado a hacerlo yo.

Estuve persiguiéndole durante muchos años, era un enemigo temible al que no te gustaría haber visto en acción.


Cuando Roy termino sus palabras, Garia ya se había puesto de pie y se preparaba para reanudar su ataque.


Quizás tu muerte le de paz a su espíritu.

¿Vas a atacarme de nuevo?

El resultado será el mismo. Solo que quizás esta vez decida no ser tan suave contigo.

¡Tú! Maldito… ¡Vas a Morir!

 Garia no me grites o tendrás que empezar a correr y esta vez tendrás una buena razón para hacerlo. 

Respondió quitándole la mano del cuello con fuerza.

Ahora vas a escucharme.

Gracias a tu amigo hoy soy libre.  ¿Lo entiendes? 

Mi mera existencia es un desafío a la vida misma , mi tiempo se terminó hace mucho y sin embargo… sigo aquí.

 Quería averiguar si mis sospechas eran ciertas. Fue entonces cuando supe que tenia que buscarte.

Mi deuda ya esta pagada,  no puedes negar que te he salvado el pellejo varias veces.

Garia saltó hacia Roy agarrándole por el pecho con cierto aire agresivo.

Vigila tus actos... Podrían ser los últimos.

Garia se quedó mirando a Roy durante unos segundos, sus ojos brillaban de una forma sobrenatural, soltó un bufido.

Roy fue misericordioso era consciente del motivo de su debilidad.

Eres mío Roy, maldita seas una y mil veces. Dijo Garia con la voz de mil vientos helados. 

Roy asintió, pues sabía que Garia lo había comprendido.

Intentaste escapar de mi, te rebelaste contra mí, fuiste una cobarde, de nada sirve que ahora me intentes demostrar esas dotes de valentía. Tus insustanciales intentos de enfrentarte a mi no hacen más que entorpecer lo que he venido a decirte. Déjame terminar.

Tu eternidad no está junto a los tuyos, si no siendo castigada por tu rebeldía.

Garia agachó la mirada. Sabía que Roy decía la verdad.

Si, quiero vivir" pensó Garia

Quiero luchar, saber y sentir.

Sabía positivamente que eso sólo se lo podría proporcionar Roy.

O Conmigo o contra mi, eso es así.

Roy, no creas que voy a olvidar lo que hiciste. Te dejaré vivir , pero con una condición: tendrás que solucionar los pecados de tu sangre.... y cuando lo hayas hecho, volverás.

"Si deseas vivir, vive”


Las heridas de Garia empezaron a cerrarse lentamente; aunque las cicatrices no desaparecerían nunca.




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