Antes que nada, perdona
mi dejadez.
Te pienso a
diario
mi tiempo es tan
abrumador que no encuentro la forma de sacar
mis destinos.
Te dibujo en mi mente.
Entiendo que
algo tan hermoso como tú,
no tiene dueño,
sólo al viento
perteneces.
Viviré con ello
mientras me
prestes
un instante.
He aprendido a
coger a las serpientes por el cuello,
sin miedo,
esto hace que vea la belleza
de un reptil.
Cuando en tus manos tomas se convierte en
sirena.
Las sirenas de Homero
engañaron a Ulises.
Y
A mí, pequeña
culebra
NO ME ENGAÑAS
Hasta el más
fiero de los animales
sucumbe a
la belleza.
Estás hecha de
retales de Sevilla
y
de pequeñas
escamas de Cobra.
No eres reptil
quién como serpiente asoma,
sino quién se arrastra para convencerte.
Pequeña culebra sé
describir quién eres con puntos y comas, no hacen falta letras ni gramática.
Eres especial
como un dulce con sabor a mala leche.
Sólo aquellos que llegan a conocerte sabrán que
eres como una caricia.
Eres instrumento
de música.
Tu aliento es el
silbar de una marea, pero cantas como un grillo pisado.
Eres Estupidosa,
¿400? tú no tienes vergüenza, has trucado esto, hija de mil… grrrrrr, ¡Cabrona!
¿400?
¡HIJA DE PUTA!
Esto no acaba
aquí, prepárate pequeña culebra porque
te voy a dar la vuelta. Vaya mierda de juego, nada más te diviertes tú
¿NO?
YA NO JUEGO MÁS
¿NO?
YA NO JUEGO MÁS
Atte. Escritor, soñador, inquieto, trovador de lo
divertido, y amante de lo cotidiano, sólo soy un tipo con una pluma en la mano.
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