domingo, 5 de febrero de 2017

PEQUEÑA CULEBRA

Antes que nada, perdona mi dejadez.

Te pienso a diario

mi tiempo es tan abrumador que no encuentro la forma de sacar
mis destinos.

Te  dibujo en mi mente.

Entiendo que algo tan hermoso como tú,
no tiene dueño,
sólo al viento perteneces.

Viviré con ello
mientras me prestes
un instante.

He aprendido a coger a las serpientes por el cuello,
 sin miedo,
 esto hace que vea la belleza de un reptil.

 Cuando en tus manos tomas se convierte en sirena.

Las sirenas de Homero engañaron a Ulises.

Y

A mí, pequeña culebra

NO ME ENGAÑAS

Hasta el más fiero de los animales
sucumbe a
la belleza.

Estás hecha de retales de Sevilla
y
de pequeñas escamas de Cobra.

No eres reptil quién como serpiente asoma,
 sino quién se arrastra para convencerte.

Pequeña culebra sé describir quién eres con puntos y comas, no hacen falta letras ni gramática.

Eres especial como un dulce con sabor a mala leche.

Sólo  aquellos que llegan a conocerte sabrán que eres como una caricia.

Eres instrumento de música.

Tu aliento es el silbar de una marea, pero cantas como un grillo pisado.

Eres Estupidosa, ¿400? tú no tienes vergüenza, has trucado esto, hija de mil… grrrrrr, ¡Cabrona! ¿400?
 ¡HIJA DE PUTA!

Esto no acaba aquí, prepárate  pequeña culebra porque te voy a dar la vuelta.  Vaya mierda de juego, nada más te diviertes tú 
¿NO? 
YA NO JUEGO MÁS




Atte.  Escritor, soñador, inquieto, trovador de lo divertido, y amante de lo cotidiano, sólo soy un tipo con una pluma en la mano.

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