domingo, 11 de diciembre de 2016

UN DIA CUALQUIERA

Veo el mundo y me sumerjo en oscuridad, veo ríos teñidos de sangre y el terror se apodera de mí. Todavía recuerdo el día en que el mundo fue condenado. 



“Rezad, los débiles serán derrotados por la furia de la magia y la gloria será de los valientes”

Sacrificaré a los Dioses mi nombre, porque ellos me traicionaron.

Caminando con aire ausente a través de la espesura del bosque y la frágil frontera del desierto del norte.

Transcurre una eternidad, y sientes la llamada del vacío. Algo te atrae, te atrapa, te arranca del gris infinito, y te sientes feliz al decidir tu destino final.

Mi bastón con mi nombre tallado quedará marcado en la piel de mis enemigos.

Lanzaré sobre el cuerpo de las bestias una inmensa bola de fuego que calcinará su ser y los veré entregar su alma.

La melodía de la sangre y el cantar de  la magia, unidos al unísono. 

Dejaré que recorran sus cuerpos y atraviesen su corazón hasta que mi nombre marque sus entrañas con mi odio.


Desgarro el universo hacia el Multiverso infinito. Mis percepciones, infinitamente amplificadas, tantearon los bordes, sin encontrarlos.


Las bestias caerán y con ellos sus falsas amenazas, porque ninguna bestia deja en mi sentimientos oscuros.


Por mis  venas corre sangre de mago, lanzando conjuros a partir del fluido vital que sustentan sus vidas.  Aquí la única con sangre de mago, soy yo.


Miro a los ojos a los aldeanos y seguí mi camino, en el oscuro bosque. Dónde tantas veces me proporcionó tranquilidad.



                                            




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