Mente,
corazón y espíritu se baten en duelo dejándome sin fuerzas.
Instinto
que haces que el caos vuelva y la sed permanezca
abriendo brecha a la serenidad
perpetua.
La
noche llega, el insomnio se hace presente, otra noche más.
La
desesperación me aprisiona, mis sentidos se afinan y mi cuerpo se defiende.
Es la naturaleza que apremia.
Mi
camino he de seguir dándole la espalda a
este sufrir.
Mi
corazón frío se encuentra sin tu existencia.
Los recuerdos de mis emociones se debaten con
el instinto que proclama la sed.
Trato de identificar tu rostro entre los que
me rodean, ninguno se asemeja a tí.
Ansío
esas manos con las que tantas veces sueño. Qué gran proeza sería perderme en ti
al pronunciar tu nombre.
Nada
se parece a lo que me harás sentir cuando llames a mi puerta.
La
razón me exige cautela pero el instinto sigue insistiendo en abrirme la veda.
Instinto
que haces que el caos vuelva y la sed permanezca
abriendo brecha a la serenidad
perpetua.

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