Dejé que mi vista se perdiera.
Que nadie me viera la cara. La tristeza en mis ojos se refleja, algo que no puedo ocultar. Llorar seria monótono, escribir es redundante, aunque si, es la cura para aliviar mis pensamientos. ¡Ahora quiero explotar! Quizás algún día las lágrimas apaguen el fuego. Ver, oír, callar. Quisiera apagar mis sentidos, olvidar lo escuchado, dejar de fingir. Pero despierto y me doy cuenta, que ahora caigo y muero. Y de nuevo me quemo, queriéndote gritar, lo que quiero, busco, amo, siento. Querer decirte alguna de las cosas, que vi, que oí, que callé. Pero no puedo, sé que solo lo empeoraría. No diré nada más. Cuando me haya ido, cuando solo sea recuerdo. Recuerda: la vida es como una gran página. Algunos escriben su historia. Otros saben hasta donde llegar. Pocos saben a que me refiero. ¿Lo sabes tú? Sinceramente ya no me importa. |
domingo, 30 de diciembre de 2012
VISTA
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