jueves, 20 de diciembre de 2012

SUPLICA

¿Cuántas veces te pedí que callaras?
¿Cuántas veces te pedí que te tranquilizaras?
¿Cuántas veces te pedí que no me provocaras?
¿Cuántas veces te pedí que me dejaras sola?

Pero de nada sirvió, tu continuaste gritando e injuriándome, y con cada grito e insulto acababas con mi paciencia, con mi cordura; ninguno de mis argumentos pudieron apaciguarme, me vi obligada a permanecer en la cocina, escuchando tu voz, esos gritos que acababan con mi cordura.

Tal era tu ira que adopté un silencio sumiso, y para no hacer caso a tus provocaciones comencé a distraer mi atención en un reflejo brillante, la superficie metálica de un cuchillo cercano.

El frio acero me ofrecía el reflejo de tu hermoso ser. Tu silueta, enmarcaba un plano abdomen que parecía estar hecho de piedra, tu exuberante cuerpo me llenaba de una sensación cálida de excitación, que embargaba la vista de cualquiera, pero sin lugar a dudas lo mas bello del reflejo era tu rostro.

Aún ahora que aquel rostro tenia el ceño fruncido y los ojos desorbitados por el coraje, amaba ese rostro, hasta tal punto en que uno de tus gritos interrumpió mis profundas reflexiones.

¿Cuántas veces te pedí que callaras?
¿Cuántas veces te pedí que te tranquilizaras?
¿Cuántas veces te pedí que no me provocaras?
¿Cuántas veces te pedí que me dejaras sola?



Te lo pedía por nuestro propio bien, por que estabas acabando con mi cordura y solo yo se de lo que soy capaz, solo yo se lo desequilibrada que puede llegar a ser mi mente, ya que esta roída por un gusano incoherente que actúa por propia voluntad, impulsándome a realizar los actos mas espantosos y vómitivos.

¡pero tu no comprendiste, no hiciste caso de mis súplicas!

Ahora ya debes entender,  sin embargo, es demasiado tarde para nosotros, ya que el cuchillo se encuentra clavado en tu plano abdomen de piedra,  los cortes y puñaladas de mi cordura perdida, ahora yaces muerto en la mesa y tu bello rostro de hombre perfecto se encuentra frío, observando con repulsión como monstruosamente devoro el guiso.

1 comentario:

  1. Tiene alguna falta ortográfica y muy gorda, pero vamos mejorando. Un beso grande. Kebran

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