martes, 8 de enero de 2013
EL CRISTAL
Detrás de mi cristal, vuestro mundo sigue corriendo, y yo, sólo puedo verlo correr, y sigo pasando mi mano sobre el frío reflejo de mi rostro, intentando trasladar calor.
Que surja desde muy adentro, que brote desde donde ya no hay vida, y que nazca, mi reclamación, y también desde la vuestra.
¿Acaso no es la misma?
Ya no hablo de ilusión, ahora hablo de esperanza, sé que no somos igual, que las ratas aunque nos arrastremos como ellas, ahora gozamos de su misma esperanza, y las envidiamos, claro que las envidiamos.
A ellas se les ha devuelto su movilidad, y a nosotros.
¡Otra vez!
Nos llega una esperanza pero… aún quedan años, solo es el primer paso, y yo, seguiré detrás de mi cristal, viendo pasar los días. mirando reflejada una imagen, cada vez más decrépita y conformista.
Donde se marcarán cada vez con más insistencia los surcos de mi piel, pero detrás de mi cristal no se reflejaran los surcos de mi alma.
Estos solo se reflejarán en mis manos, manos que han dejado de acariciar cualquier futuro, cualquier esperanza, manos que ya se conformarán con estirar los surcos que se ven en la imagen del fondo de un cristal, de mi cristal.
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