lunes, 2 de mayo de 2011

HE PERDIDO EL TREN



Nieva en Madrid. Para mi es raro. Cada copo cae de una manera diferente, no es como la lluvia. Hay copos que caen revoloteando, casi vivos, parecen mariposas. Otros se dejan llevar, igual que un pétalo mecido por el viento. Algunos fluyen hacia abajo, como una lágrima recorriendo una mejilla. O cruzan ante tus ojos, rápidos, destellan y se deshacen antes de tocar el suelo, el asfalto es su firmamento, y ellos estrellas fugaces. Ahora todo está cubierto de nieve, menos las fachadas de los edificios y la carretera. Es como una selva de árboles de troncos grises y copas blancas, donde en un río de agua negra dormitan hipopótamos albinos. Mierda, me he vuelto loca. Hasta la nieve me recuerda a ti.

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