Pienso en lo que todos tienen y yo...no tengo. Escucho, desprecio y odio las palabras de míseras personas contándome el sentido de sus vidas hoy día. Recapacito sobre el estado de la humanidad y el desnivel de mi alma. Pregúntale a la misma diversas cosas , tales como son la ausencia de compañía, tan rodeada de gente y solitaria a la vez. Dónde todo el mundo llega y nadie se acuerda de que es real, de que llora en cada esquina de las cuatro paredes que la enjaulan y la condenan a vivir eternamente en soledad, porque toda distancia , por corta que sea, se alarga a medida que transcurren los segundos, porque cada gesto de ira y amor, de odio y añoranza, se refleja en esta mente inerte que se esconde dentro de mi ser. Contradicciones, llenas de esperanza, de compañía dentro del dolor y la incomprensión, semejanzas unidas por falsas cuerdas y olvidadizas almas, que me rodean, que dicen que me quieren, donde pienso que estoy y al final no debo estar en otro sitio mejor que en mi misma, rodeada de soledad, únicamente mi amada soledad, porque es ella la realidad, es ella la única responsable de mis actos, es ella la que me vio nacer, me acompaña desde el día que vi por primera vez la luz, hasta el día que deje de verla. Ella me verá morir, aplaudirá mi muerte, la única presencia.
RELATOS PUBLICADO EN GROENLANDIA ONCE
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