Oí tu voz como susurro de mar,
como caracola que al oído quiere cantar,
sonó en mi, la más bella melodía,
esa que creí que no existía,
como sentí tu calor dentro de mí.
Solo quiero andar en la arena del desierto,
donde la noche es mar abierto.
yo quiero ser la arena de ese desierto...
ResponderEliminarkebran