La batalla ha terminado, levanto mis ojos al sol del
atardecer, esta ha sido otra de mis
victorias, he conquistado este campo de batalla, he acabado con el último de
mis enemigos, he dado muerte a bestias inmundas.
Mi caballo esta sediento, mi armadura rasgada, mis huesos rotos, pero la llama que enciende mi espíritu arde con orgullo en lo más profundo de mi alma.
Mi caballo esta sediento, mi armadura rasgada, mis huesos rotos, pero la llama que enciende mi espíritu arde con orgullo en lo más profundo de mi alma.
¡Oh Odín!
¿Es este mi final?
¡Oh Dioses!
Mi vista se nubla, caigo de rodillas, rendida, cansada, mal
herida…
Oh Dioses de la Batalla...
¿Esta fue mi última victoria?
Me apoyo sobre mi bastón clavado en la tierra regada de
sangre y entre bastones, túnicas, capas
y un insoportable olor a azufre veo cuerpos
mutilados de valientes Magos caídos.
Mi alma se siente libre, cierro mis ojos, sé que a mi alma
le espera una eternidad de gloria, entre las nubes, junto a los dioses, dejo mi
bastón en el viento, y muero, victoriosa, dejo este mundo, cierro
mis ojos, me dejo ir, nunca rendida, si no caída con honor, he cumplido con mi
vida, y ahora cumplo mi destino, me despido con mi puño en alto, mi espíritu
deja mi cuerpo.
El deseo de todo Mago, morir con el bastón en la mano.
El deseo de todo Mago, morir con el bastón en la mano.












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