En cada amanecer surge una nueva ilusión, en cada atardecer muere una esperanza.
Miedo en el ambiente, silencio y nada más, a lo lejos unos ojos
compasivos observaban la escena, mientras aquel sujeto desaparecía bajo las
sombras de la noche, caminaba con alegría infinita.
La locura, la desesperación, invadieron por completo su cuerpo, se
hundió en su mente, en sus pensamientos más profundos, las llamas se extinguían
y la noche apenas comenzaba, el hedor a misterio, temor y sangre.
La oscuridad creció y avanzó a la par del
tiempo.
Lentamente avanzó unos pasos, se paró frente al cuerpo de su víctima y exclamó:
"Que descanses, amor mío"
Dio media vuelta y sin mirar atrás comenzó a andar, su rostro era
inexpresivo, su mirada perdida en la nada,
la luna iluminó lo que dejaba atrás,
una esbelta figura, algo brilló, cayó de las manos de su víctima
lo que había guardado aquel día.
Sin pensarlo regresó, buscó con sumo cuidado y lo guardó en el bolsillo
de su chaqueta, se acercó a su víctima y dándole un beso en los labios le dijo estas palabras:
"Como habías prometido, y sin embargo no todo lo has cumplido"
Con su mano eliminó los rastros de sangre de aquel pálido rostro.
Lanzó un suspiro dejando en paz su conciencia,
cerró los ojos alejándose de su pasado, en aquel lugar frío y desolado, se fue con la noche y con la ironía del
destino siguió su camino.
https://youtu.be/laqPFW8Y-3s

No hay comentarios:
Publicar un comentario