A una Bruja Sevillana...
A ti que llaman bruja...
A ti que te amparan siglos de confusión.
A ti que te confunden tus modos.
No es escoba lo que portas,
tus manos bordan cielos entre nubes rotas.
Tu cara esconde el sufrir de un mundo que no te entiende.
Tu ropa esconde el motín de una mujer dolida,
no llevas sombrero, eres una puerta al saber,
eres camino de vida y de guerras pasadas.
Tu mirada confunde lo cierto con lo incierto.
La religión bordó en el una mentira por ser bella.
El tiempo te atribuyó leyendas ingratas,
mentiras que estas letras sanan.
Tu pelo esconde tesoros,
conjuros que son versos de poeta.
Lagartos, serpientes y culebras
yo invoco en este poema,
son llaves que abren puertas.
Hechizos de pura magia,
que solo visten de mal a quienes les aterra conocerte.
A ti que te llaman bruja...
Escondes algo que los mortales temen,
impregna tu belleza y buscan el desafío.
Este loco poeta de cuentos, te inventa.
Incluyes honor en forma de savia pura.
A tí que te llaman bruja...
Eso no es ser bruja... es ser Maga.
A tí que te llaman bruja... Bella Sevillana.

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