martes, 17 de noviembre de 2015

PINTOR


Hace un par de meses me salió  trabajo para pintar una casa, la señora dijo que consistia en cuarto de visitas, dormitorio principal, baño y oficina. En cuanto al sueldo, no estaba  nada  mal.

A la casa  llego un joven de unos 20 años, 1.75 de altura, aproximadamente, piel blanca, ojos verdes, pelo largo  lacio,  cabello moreno, chandal negro, camiseta de manga corta negra y unos botines negros y un cuerpo que no estaba nada mal.
Cruzamos unas miradas y un tímido "Hola buenas tardes".
Este chico aparte de llamar mi atención, tenía una forma de ser muy amable, amistoso y  pícaro en sus comentarios, con una doble intención, o al menos a mi me lo parecía.
Yo que quería mantener un record fotográfico de los cambios hechos mientras pintaba, hacía fotos de los avances, siempre que nadie me viera, de forma disimulada, una vez que tomaba las fotos las bajaba a mi ordenador y las observaba,  fue así como analicé con detenimiento y muy bien a este joven.
Pasaron unos días y  llegó el joven de nuevo a la casa, pintando el cuarto de visitas el chico y yo entablamos conversación, tenia la oportunidad de entrar a conocerlo más.
Fue así como fui haciendo una amistad con Fernando, conociendo sus gustos y actividades.
Seguían pasando los días y mi trabajo en el cuarto de visitas iba  termimando.
Llegó el lunes  por  la mañana y directo a terminar el trozo de pared que me quedaba, me quedé por un momento absorto en mis más sátiras perversiones con Fernando a lo lejos de mis pensamientos y mi fantasía, escuché a la señora hablando por  teléfono no sabía con quien y mi curiosidad me podía, puse atención a la conversación y pude  oir con claridad "vale cariño, aquí te espero, no tardes, besos"
Fernando entró en la oficina para  ver los progresos que estaba haciendo, Fernando me hablaba y me conmentaba que me había dejado sin pintar un pedacito de esquina donde iba la estantería, mi mente  sucia iba más allá del deseo.
Después de una hora  mirando como hacía  mi trabajo y viendo lo nervioso que me ponía decidió dejarme solo, interiormente me decia "no te vayas , no te vayas" pero no dió el resultado que esperaba, seguí a lo mio, sin el brio y la alegría que este  muchacho me producia.
La señora de la casa  tenía que  salir a  hacer unos recados y me comentó que si no me importaba quedarme unas horas solo, así aprovechaba para terminar la oficina sin que nadie me molestara,  volvería pronto, que si llamaba alguien al teléfono que lo dejara sonar y si llamaban a la puerta que no abriera, fuera quien fuera.
Me quedaba unos tres cuartos de hora para terminar la oficina, ya era la segunda mano que daba, dejé mis herramientas de trabajo y me aventuré a bajar al cuarto de Fernando y hurgar un poco entre sus cosas, una habitación  perfecta, ordenada, con un  agradable perfume.Abrí el armario y ordenado por colores tenía toda clase de ropa, pero la que más, era ropa de deporte, chandals de varios colores, zapatillas de deporte, camisetas, sudaderas, etc.. Me llamó la atención  una camiseta con un dibujo de un tribal, desdoblé la camiseta y me la puse , me miré en el espejo y la verdad es que me quedaba bastante bien.
Terminando de dar el último retoque a la pared, llegó la señora, traía visita,  una  voz dulce de mujer, no me sonaba, no me era  familar. La mujer llamó a Fernando, pero en vista de que no contestaba subió a su habitación haber que pasaba, porqué no contestaba.
Fernando salió del cuarto de  baño, con el torso desnudo, y la toalla reliada en la cintura,se me caía la baba, era perfecto, era el morbo personificado, mi mente sucia me la volvió a jugar.
En el cuarto estaba su madre y una mujer, la mujer se lanzó sobre él y le besó en los labios, Fernando quedó quieto, asombrado, no se esperaba tan inoportuna visita,  pude deducir que  era  la novia.
A las 21:00 horas llegué a casa y me tiré literalmente en el sofá, sentado con las piernas abiertas y los brazos caídos pensé en lo mucho que me gustaba ese chico, pero que en teoria tenía novia.
...¿era bisexual? ¿era gay? ¿que era?
Necesitaba desahogarme  y contarselo a alguien, no podía estar  por mucho tiempo aguantando, así que cogí el teléfono y llamé a Laura, mi mejor amiga, mi confidente, mi hermana, mi sombra, como lo quieras llamar.
Laura descolgó el teléfono y le comenté que necesitaba contarle algo muy fuerte, vente para mi casa y me cuentas que te ha pasado, por cierto Pedro yo tambíen tengo cosas que contarte... ha ocurrido algo en el trabajo que no se si es lo correcto.
Me levanté del sofá, pegué  un portazo y me puse rumbo a casa de Laura, sus palabras me habían inquietado, quería saber que había pasado.


 
 
 
 

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