Hace un par de
meses me salió trabajo para pintar una
casa, la señora dijo que consistia en cuarto de visitas, dormitorio principal, baño y
oficina. En cuanto al sueldo, no estaba
nada mal.
A la casa llego un joven de unos 20 años, 1.75 de
altura, aproximadamente, piel blanca, ojos verdes, pelo largo lacio,
cabello moreno, chandal negro, camiseta de manga corta negra
y unos botines negros y un cuerpo que no estaba nada mal.
Cruzamos unas miradas
y un tímido "Hola buenas tardes".
Este chico
aparte de llamar mi atención, tenía una forma de ser muy amable, amistoso
y pícaro en sus comentarios, con una
doble intención, o al menos a mi me lo parecía.
Yo que quería
mantener un record fotográfico de los cambios hechos mientras pintaba, hacía fotos de los
avances, siempre que nadie me viera, de forma disimulada, una vez que tomaba
las fotos las bajaba a mi ordenador y las observaba, fue así como analicé con
detenimiento y muy bien a este joven.
Pasaron unos
días y llegó el joven de nuevo a la
casa, pintando el cuarto de visitas el chico y yo entablamos conversación, tenia la oportunidad de entrar a conocerlo más.
Fue así como fui
haciendo una amistad con Fernando, conociendo sus gustos y actividades.
Seguían pasando
los días y mi trabajo en el cuarto de visitas iba
termimando.
Llegó el
lunes por la mañana y directo a terminar el trozo de
pared que me quedaba, me quedé por un momento absorto en mis más sátiras
perversiones con Fernando a lo lejos de mis pensamientos y mi fantasía, escuché
a la señora hablando por teléfono no
sabía con quien y mi curiosidad me podía, puse atención a la conversación y
pude oir con claridad "vale cariño,
aquí te espero, no tardes, besos"
Fernando entró
en la oficina para ver los progresos que
estaba haciendo,
Fernando me hablaba y me conmentaba que me había dejado sin pintar un pedacito
de esquina donde iba la estantería, mi mente
sucia iba más allá del deseo.
Después de una
hora mirando como hacía mi trabajo y viendo lo nervioso que me ponía
decidió dejarme solo, interiormente me decia "no te vayas , no te
vayas" pero no dió el resultado que esperaba, seguí a lo mio, sin el brio
y la alegría que este muchacho me
producia.
La señora de la
casa tenía que salir a
hacer unos recados y me comentó que si no me importaba quedarme unas
horas solo, así aprovechaba para terminar la oficina sin que nadie me
molestara, volvería pronto, que si
llamaba alguien al teléfono que lo dejara sonar y si llamaban a la puerta que
no abriera, fuera quien fuera.
Me quedaba unos
tres cuartos de hora para terminar la oficina, ya era la segunda mano que daba,
dejé mis herramientas de trabajo y me aventuré a bajar al cuarto de Fernando y
hurgar un poco entre sus cosas, una habitación
perfecta, ordenada, con un
agradable perfume.Abrí el armario y ordenado por colores tenía toda
clase de ropa, pero la que más, era ropa de deporte, chandals de varios
colores, zapatillas de deporte, camisetas, sudaderas, etc.. Me llamó la
atención una camiseta con un dibujo de
un tribal, desdoblé la camiseta y me la puse , me miré en el
espejo y la verdad es que me quedaba bastante bien.
Terminando
de dar el último retoque a la pared, llegó la señora, traía visita, una
voz dulce de mujer, no me sonaba, no me era familar. La mujer llamó a Fernando, pero en
vista de que no contestaba subió a su habitación haber que pasaba, porqué no
contestaba.
Necesitaba
desahogarme y contarselo a alguien, no
podía estar por mucho tiempo aguantando,
así que cogí el teléfono y llamé a Laura, mi mejor amiga, mi confidente, mi
hermana, mi sombra, como lo quieras llamar.
Laura
descolgó el teléfono y le comenté que necesitaba contarle algo muy fuerte, vente para mi casa y me cuentas que te ha pasado, por cierto Pedro yo tambíen tengo cosas que contarte... ha ocurrido algo en el trabajo que no se si es lo correcto.
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