A tí Levo
Aliado poderoso, celoso guardián, con un gesto de tu mano destruyes enemigos, mago místico y legendario.
El aire de la tarde fluía, sentia la brisa en las zonas de mi cuerpo que no estaban cubiertas por mi armadura.
Sentí un escalofrio por mi espalda y mi sudor se tornó frio. Sabía que debia realizar esta misión nunca supe el terror que podria llegar a sentir hasta estar enfrente de mi destino.
No es facil llegar hasta el Bastión del norte, monstruos, bichos, bestias y piratas, necesitaba ayuda.
El aire que se respiraba en la entrada era pesado, angustioso, se me pegó en la garganta durante toda mi trayectoria. Empuñé mi bastón. El peligro acechaba a la vuelta de cada rocosa esquina.Tenia una pobre armadura ligera, y un bastón ya gastado.
Descubrimos que el Puesto Fronterizo del Puerto Arcilloso había sido tomado por
los Aletafango . Mi compañero y yo intentamos razonar
con ellos pero nos atacaron. Gracias a nuestra experiencia en combate pudimos
repeler el ataque y rescatar a los guerreros que habían sido capturados por los
Aletafango. Dado que algunos estaban malheridos los llevamos hasta el Castillo
Brisal.
No había sido tarea fácil. Pero esa era nuestra labor, nuestra única labor, y era el destino al que teníamos que enfrentarnos.
Inmediatamente acudimos a auxiliar a los habitantes y asegurar las rutas de
suministros.
Mantuvimos una lucha con las bestias; nuestras posibilidades de vencer eran nulas, se amontonaban a nuestro paso sedientos de sangre. El temor se apoderó de nosotros. Mi pulso aumento, el bastón que sostenia se balanceaba como si no lo pudiese controlar.
Puerto Bruma y Finca del Sauce Septentrional habían sido atacados por los
piratas.
Mi compañero y yo nos preguntabamos si de verdad
podríamos completar la tarea que nos habían encomendado.
Una voz fuerte y clara sonó en mis oidos...
"He venido hasta aqui para completar nuestra misión, juntos acabaremos con estos bichos, sabes que cuentas con mi ayuda, adelante, Bicha!!!"
Cuando la situación se calmó fuimos a la Finca del Sauce Meridional y al Bastión
del Norte, ahi es donde estamos descansando, reposando, pero siempre ojo avizor por si nos asestan un golpe critico y certero donde caeríamos fulminados a merced de las bestias.










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