Desde lo mas recóndito del letargo , un travieso halo de vida alojado en el interior me invita a reanudar la existencia, abrir la persiana y sentir como los rayos de sol caen sobre mi.
Es así como me asalta la voluntad de volver a transitar por los caminos conocidos, y los que aún me quedan por conocer; quizás ahí estén los besos perdidos, las palabras no invocadas, y los sueños esparcidos en una plegaria herida.
A veces no es fácil escribir una página, la historia de tus días, sientes que las líneas se tornan borrosas, sucias y de color oscuro.
Un discurso violento transcurrido entre las oscilación de aquel fantasma errante, víctima de la unión de mis demonios, otra cosa no podría ser.
Un beso me persigue y ando tras el, noche y día, nos topamos frente a frente.
Lo cierto es que mi incredulidad no me permite atraparlo.
Más o menos esa será mi vida, mientras ese halo siga pululando mi alma, colmándola de las ansias necesarias para culminar este libro repleto de capítulos que son experiencias en donde las paginas son los días que cuentan mis delirios.
Pocas cosas tengo entre ellas un nombre.
Ciertamente respiro y pienso.
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