Nada impedía que
no volviera a recordar lo ocurrido en esa noche,
siempre me lo imaginaba, nunca pensé que pudiera suceder en realidad. Sentir como mi corazón chillaba desde el interior, latido tras latido, dejaba de ser tan prolongado. Sentía las gotas caer de mi frente y se posaban en mis manos. En cada parpadeo resonaban pitidos agudos de la sordera . Aparecen gotas nuevas, arrebato moral de la decencia. Trémulo mi cuerpo en la almohada reposada. No es ninguna enfermedad, ¿o en realidad si? son las puñaladas a un corazón débil. secuelas permanentes quedaran para siempre. Castigo severo, sin duda, la crueldad y la hostigación no se han dividido. Mi vida, mi integridad queda destruída. Eterna es la vida rodeada de infortunio, son las secuelas que han quedado. |
miércoles, 10 de abril de 2013
ETERNO DOLOR
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Escribe usted mucho mejor que algunos poetas, o que se dicen llamar así.
ResponderEliminarRecibe el mejor de mis besos.
Kebran