Respiro con lentitud,
miro tu silueta y me detengo.
Con los ojos cerrados me sonríes,
ya no tengo miedo.
Junto mi frente con tu mejilla
llueven los tenues colores.
Mezclan pétalos caminantes,
nadadores de lagunas
escurridizas,
lagunas ocultas e inundadas en tu pelo
las que humedezco cuando la
niebla se burla,
las que seco cuando encuentras la salida y me abrazas con tu
calor.
El cielo se despide de nuestro
encuentro,
muero en silencio
ésta vez en tus brazos
me estremezco
hasta comer del
mundo,
respirar.
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