Liberada de tu culpa caminas a la sombra de tus almas más preciadas, bajo las encinas protectoras que no pierden sus hojas pero el tiempo las marchita.
Niña de grandes ojos, en sus agasajos te perdiste cayendo presa en libertad, doblegando tu voluntad a un deseo confuso de quién más has de amar.

¿para qué la libertad? ¿para qué el afán de amar? si en tu jaula de oro ya encontraste bienestar.
Sólo cuando el tiempo haga mella en tu hermosura y la edad apague tu bravura una cosa tendrás que contemplar. Si el pájaro que vuela libre llena de felicidad su camino, el que contiene sus alas se deja doblegar al hastío.
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