
Más veces me has levantado tú de la tumba que ningún Lázaro.
He deambulado en los valles fríos, sin miedo, gracias a tus consejos.
Más no hay tormenta que doblegue el lazo de tus manos, AMIGO.
Tu apoyándote en mi y yo en ti, por caminos tortuosos anduvimos,
reímos en cada aventura, en cada cruce violento del destino.
Así seguiremos nuestra epopeya, regada de atardeceres y ceniza.
Dedicándonos la sonrisa franca de una amistad sincera.
Dedicada a mi AMIGO MARCOS con todo el cariño del mundo.Por una amistad duradera, por una amistad limpia, por una amistad que nace del corazón.
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