miércoles, 15 de diciembre de 2010

FLOR


HORAS AZULES: Se partió el espejo y descubrí que tu faz era la consagración de mi alma.

El agua corre con los últimos rostros que se vieron en ella, impasibles recuerdos, perpetrados por la soledad.

El silencio equivale al insomnio, todo asusta, los lugares cerrados, las cuatro paredes de mi habitación, están en lenta sintonía con el declive de los ásperos días de invierno.

Escalonada vergüenza que pactó un acuerdo de invisibilidad, hacia dentro, hacia siempre.

Para poner los zapatos mojados detrás de algún mueble del salón.

DIBUJO TACHADO POR UN POEMA.

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