Cada paso que daba era una batalla contra mí misma, tenía que convencerme, camino de nuevo en solitario, sólo así,volvería a ver el sol. Me sacudí el miedo y me centré en lo que aún estaba por venir.
Y ahí estaba yo: con innumerables batallas detrás de mí. Gritos de rebelde esencia, se fundieron en una masa etérea, la pasión, el deseo, el miedo, los sueños, la libertad, la risa y la certeza.
Hay miles de rumores y leyendas sobre este lugar,el miedo a transitar de noche hizo que los viajeros buscaran compañía, existía la creencia que los caminos eran para los vivos de día y para los muertos de noche. ni uno de ellos lo demostró. Porque nadie ha vuelto con vida de este lugar.
Después de unos pasos, un joven se puso en mi camino. Su impresionante casco , sus sandalias y el caduceo que portaba en su mano estaban alados.
Me acerqué, nos reconocimos en seguida, un escalofrío recorrió mi cuerpo, me quedé paralizada ante tanta belleza. Nos miramos y vi como una lágrima, recorría sus mejillas. El brillo de sus ojos era espectacular.
Tuve que competir con el Dios del comercio, la astucia y la malicia.
Su secreta necesidad de infinito,no podrá jamás seguir los días sin su belleza:
la palabra.
Afina su voz en estaciones silenciosas, fuente bulliciosa de pensamientos, los poderes otorgados inteligencia, y sabiduría, esa tempestad dónde se agita la mentira y la verdad.
El miedo fue derrotado y la lucha interior ganó.
Para mi sorpresa, no fue un oponente fácil, pero fui capaz de convencerlo de que me llevase al otro lado. Pude oír el profundo y amenazador gruñido de criaturas inhumanas.
Respiro el aire impuro de su propio ser corrompido por el constante deseo de revolución.
¿A quien te llevarás esta noche? Pregunté sin titubear.
Sangrando y sin aliento, hice lo que pude para escapar.
Aligera los dolores de mis hermanos.
¡Yo te invoco, desde el alma!
Yo te ruego, con mi voz y mi silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario