domingo, 5 de julio de 2015

LAGRIMAS






Lágrimas ardientes surcaban mis ojos hasta envolverlas en un manto de tristeza, que fue descendiendo hasta fundirse en mis labios, fríos como este amargo amanecer. Un cielo sin estrellas,  noche de condena me habían enseñado lo mucho que lo amaba. Jamás sabré su nombre, jamás conoceré su historia, pero sí el misterio que lo envolvía. Un aura carmesí, rojiza de pasión. El fuego dejó de ser su elemento, la falta de cordura transformó su energía hasta hacerlo sucumbir en las tinieblas del veneno.

 
 

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