Una vez más empuño mi pluma ante el desvarío de esta narcótica noche, en este sopor de horas donde yacen mis días y mis lamentos, es aquí frente al papel donde me vence el insomnio.
Necesito tus miedos para alimentarme de nostalgia y deseos.
Déjame que sea hoy cuando mi alma muera en tus pupilas.
Ha pasado tiempo, tu ausencia es para mi como el filo de un cristal.

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