No sé qué tiempos grises me esperan,ni en qué abismal noche se perderá mi último aliento.
Escribir es como
beber: al final de una manera u otra, tarde o temprano vomitamos nuestro
interior, y yo necesito vomitar, necesito saber que hay dentro de mí.
¿Dónde me llevarán estas tenues horas?. Mañana lo sabré.
Noche de tétricas farolas se alzaban imponentes en la calle.
Pasos trémulos, cautelosos, como luz entre la
niebla buscando claridad, posándome en cada apestoso bar pensando que por fin me
hallaría, que por fin me encontraría dentro de esta caótica espiral que
llevaba por vida, al final de cada trago, tras acabar cada cerveza, pensaba que
allí estaba YO, pero no.
La Luna moría en un charco de
fugitiva lluvia, lluvia que escapó del cielo para pudrirse en la tierra. Triste
lluvia.
Si yo fuera lluvia... no me pudriría en esta tierra como ahora hago:
sería en el mar.
La noche robó la calma del aire y empezó la tormenta
de sensaciones... una botella rota contra la pared lluvia de cristales esparcidos por la alcantarilla.
(Como segundos que a una
vida se le restan con desgana)
Hasta el final del precipicio de la noche... y
caí. Por supuesto, caí, como tantas veces por el borroso abismo de cualquier
madrugada.
Una nueva ventana se abre sin piedad a mis sentidos. Todo gira.
Alcohol quemando mi conciencia. Seguí buscándome, cogí aire, y me sumergí a pulmón
en el océano inmenso de los recuerdos... allí donde todo se halla.
El andar se
hace eterno cuando no hay caminos.
Como los mismos pensamientos cuando nos
guían sin rumbo por las veredas de la memoria.
Así que
continué andando. Por qué no.
Un beso me detiene en el centro de esta quimera, y
ardo por dentro me consumo, fundiéndome con la muerte en un
lento orgasmo.
Vomitando mi alma en cada esquina, Ya tengo una respuesta,
pero es demasiado fácil... prosigo calle abajo, dejando mi piel, mi carne, mi
vida en cada centímetro de mi memoria que viaja perdida en esta noche sin
horas.
Uno de los mejores textos que he leído últimamente. Enhorabuena, de la buena, buena. A seguir escribiendo, a seguir viviendo.
ResponderEliminarKebran