sábado, 3 de noviembre de 2012

¡No estoy en mi sano juicio! Lo juro de verdad, no lo estoy.
Sin la ausencia de lo lógico no habría imaginación y sin eso no quedaría nada.

Estrellas en el firmamento infinito, alumbran mi camino en las noches, perturbadoras en donde la luna no se atreve a salir pues teme ser devorada por los demonios,  siempre están estáticas y fieles a mi distorsionado mirar, que ni el mas maligno de todos puede romper su brillo  cristalino.

 Ayúdame  a superar el dolor que siento en mi ser, pues al fin se la verdad… esa verdad escondida, entre una mentira que estaba dispuesta a soportar por que me daba miedo conocerla.

Hoy me ha dicho que no me amaba, claro! como iba a amarme después de lo que he hecho... si… lo he matado; lo he matado de pensamiento, ni una gota de su divina sangre han llegado a tocar este cuerpo impuro, pero lo mas profundo de su alma ya he logrado desparramar.

Se que iré al infierno eso lo he descubierto ya y aunque eso ya no me atormenta, si me atormenta su mirar; el mirar de una luz desgastada por lo impuro, ya no hay vuelta atrás.

Ya lo que hice hecho esta y aunque lo he traicionado de la peor forma, yo lo seguiré amando. Como el mar ama a la luna en su susurro infinito...

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