martes, 22 de febrero de 2011

ESTRÚJAME


En esas tardes insomnes,
arropado por el hastío de las horas,
un fuego abrasador recorre tus manos.

Manos nerviosas, atacan, acechan, dispuestas a darte ese pellizco despiadado,
en la profundidad de tu piel.

Aprieta,
retuerce,
siente.

¡Ay!

Dolor intermitente cuando tus manos no me rozan.

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