Escribo:
Al agobio y al desplante,
al capricho y al reproche,
a la angustia y a la soledad.
A la letanía inmunda de tus palabras,
a la crueldad de tus miradas,
al abismo... de nuevo presente.
Al delirio del fracaso,
a la torpeza de tu lengua,
a la ironía de tu corazón,
al impertérrito de una buena nueva.
Al desconsuelo cabizbajo,
al suspiro solitario,
a las lágrimas de acero
de nuevo en mí.
A la compasión sin fundamento,
a la acicalada presencia de amor,
a la avaricia del todo y ya,
a tu egoísmo.
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