Te sepultaré en hojarasca, como fiera que entierra su cría ya muerta: insufrible será mi despedida, inaguantable será tu llanto, insípido.
Estruendos salpicarán de tus concavidades, y mirarás atrás, te morderás los labios y tus contorsiones se; oirán a leguas, más no te escucharé, ni te entenderé; se sacará tu lengua y te escupiré.
Te arrastrarás como felino hambriento y no te saciarás, ni migajas de seres desnudos encontrarás, morirás como estación, como cualquier día.
Tu piel se envolverá de un azul ultramar y sufrirás una última degradación, y llegarás al luto, que ningún ser terrenal podría aguantar tu oscuridad, tu ardiente y asquerosa oscuridad.
Excavarás y mirarás dentro, ha tu adentro; hasta derramar las amargas gotas, de tus cuencas hostiles, hasta deslumbrar los colores distantes, los destellos ardientes que laceraron el vivir, tú vivir.
Te irás, no verás el alba, no verás caer las hojas otoñales, viejas y abatidas por el paso de estaciones, no verás tu muerte.te irás antes.
y al irte te sepultaré en el aire, gritando tu fin.
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